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IRENE RODRÍGUEZ
Sábado, 27 de agosto 2022, 20:47
Ya no quedan rastros de la que fue la fábrica de Coca-Cola al concluir su derribo. Muchos pacenses la recuerdan con cariño y sus ... trabajadores rememoran la gran familia que crearon durante los 42 años que estuvo operativa.
Esta noticia invadirá de nostalgia a muchas personas que durante su infancia visitaron en alguna ocasión la planta de excursión escolar. Allí los niños aprendían el proceso de cómo se creó la Coca-Cola. Además los llevaban a la enorme sala de embotellado, donde podían ver las grandes máquinas que rellenaban las botellas de refrescos. Al acabar el recorrido, los más pequeños siempre llevaban como regalo gorras, bolígrafos y por supuesto una Coca-Cola. Este edificio abrió sus puertas en 1967, distribuyó todos los refrescos de la empresa en las provincias de Badajoz, Cáceres y Ciudad Real.
Durante una temporada, también producían una bebida que algunos recordarán llamada 'La Amapola'.
Al principio, la fábrica formó parte de la empresa Coexbega (Compañía Extremeña de Bebidas Gaseosas) pero después pasó a las manos de Rendelsur (Refrescos Embasados del Sur).
Tuvo una plantilla de hasta 250 empleados, quienes crearon fuertes vínculos. «Nos ayudabamos mucho entre nosotros», contaba uno de ellos a HOY.
Con el paso del tiempo, la fábrica de Coca-Cola, que se había construido en mitad de la nadafue ganando importancia. La edificación estaba rodeada de campo y apenas unas pocas fincas. No estaban entonces ni la Universidad, ni la autovía, ni la avenida de Elvas.
Tenían una gran máquina que era capaz de rellenar 90.000 botellas e tan solo una hora.
En la época en la que se pusieron de moda los cubatas, es decir, mezclar refrescos y alcohol en las fiestas, la fábrica alcanzó su momento de mayor producción, llegando a embotellar 7,5 millones de cajas de refrescos al año.
Tantos años estuvo este lugar en Badajoz, que incluso vio cambiar la forma de la famosa botella de cristal de su bebida principal: la Coca-Cola. El envase que antes tenía serigrafiado el logo de la empresa en el cristal pasó a utilizar una etiqueta de papel. Esta innovación les permitía decorarlas de distintas maneras en función de si se celebraba alguna festividad o evento especial.
En 2009, se expandió como la pólvora la noticia de que la reconocida fábrica cerraría definitivamente sus puertas.
El motivo fue el traslado de esta central a Sevilla, donde desde entonces harían el embotellamiento. Gran parte de la plantilla se trasladó a la nueva sede y el resto fueron prejubilados.
Aun así, no fue hasta 2017 que la fábrica dejó de tener actividad, ya que algunos trabajadores comerciales seguían en las oficinas.
Finalmente, a finales de marzo de este año, comenzó el derribo de las instalaciones pacenses.
Ahora se pretenden construir en este terreno 76 viviendas unifamiliares de lujo.
Parte del solar deberá ser destinado a zonas verdes, donde se planea poner la mítica botella de Coca-Cola que lucía en la fachada de la fábrica, a modo de recuerdo de lo que un día fue.
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