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Las altas temperaturas de estos días empeoran un problema que lleva años molestando a los vecinos de San Roque, los malos olores procedentes del Rivillas. ... Aunque el Ayuntamiento de Badajoz limpió recientemente los arroyos de vegetación y basuras, las estaciones de bombeo siguen vertiendo aguas fecales y algunos días el hedor es muy profundo.
El problema podría cortarse en 2023. El alcalde de Badajoz, Ignacio Gragera, detalla que las obras de renovación de las dos estaciones de bombeo de San Roque comenzarán este mismo año. Con esta reforma se acabaría con los malos olores en la zona.
Gragera explica que el pliego de condiciones de la obra ya está redactado y firmado por él mismo. Actualmente este contrato está en el departamento de Intervención y esperan sacarlo a concurso en las próximas semanas, por lo que la obra se adjudicaría en otoño y podría comenzar poco después. Cuenta con un presupuesto de 1,8 millones de euros de las arcas municipales.
El alcalde pacense indica que, además de terminar con los malos olores, es necesaria la reforma de estas estaciones de bombeo para que den buen servicio a la zona y no vuelvan a producirse vertidos de aguas residuales. El problema es que las dos estaciones de bombeo de San Roque se han quedado pequeñas para la población que hay en este barrio. Eso se determinó hace ya varios años.
¿Qué ocurre? Que en cuanto hay una anomalía en la red, los depósitos de estas estaciones se rebosan y las aguas residuales acaban en el río.
La labor normal de estas estaciones sería bombear los residuos de San Roque hasta la red general de saneamiento para que lleguen a la EDAR (estación depuradora de aguas residuales). Esta planta está en la margen derecha, a la altura del azud. Sin embargo, cuando se averían, los residuos acaban primero en el Rivillas y luego en el Guadiana.
Los desbordamiento se suelen producir cuando llueve, especialmente con tormentas rápidas, pero también habitualmente cuando hay una avería. En ocasiones los vertidos se producen durante horas.
La obra cambiará el sistema que utilizan estas estaciones de bombeo. Actualmente cuentan con fosos donde se acumulan las aguas residuales, a veces se desbordan y a veces, simplemente por la cantidad que soportan, el hedor llega a las casas que están cercanas.
Tras la obra, los fosos desaparecerán y las aguas se tratarán por un sistema de 'evacuación por gravedad'. Los técnicos municipales han determinado que este sistema es mejor. Literalmente con este cambio las aguas residuales bajan por gravedad y la estación las bombea constantemente para que entren en el sistema general hasta la EDAR, sin quedar acumuladas.
Las quejas por malos olores en la zona comenzaron en 2013 tanto por parte de los vecinos de San Roque como de otros barrios cercanos, como Pardaleras. Lograron que en 2017 la Junta de Extremadura realizase una revisión de la zona. La duda era si el origen del hedor eran las estaciones de bombeo o la vegetación que se acumulaba en los arroyos y estancaba las aguas. La conclusión fue que la causa eran las estaciones, aunque el Ayuntamiento limpia los arroyos para evitar que esas aguas queden ahí.
En principio la empresa pública Aguas de las Cuencas de España (Acuaes) propuso una reconstrucción completa de las dos estructuras y estableció que el presupuesto era de 3 millones de euros que debía costear el Ayuntamiento de Badajoz. Los técnicos municipales encontraron una fórmula intermedia, la evacuación por gravedad, que costará 1,8 millones de euros.
Las estaciones de bombeo no serán las únicas infraestructuras de aguas que estarán en obras en este 2022. El Ayuntamiento también ha sacado a concurso el derribo de las instalaciones de la antigua Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP), ubicada entre la ermita de la Virgen de la Ribera y el embalse de la Peña del Águila. Esta depuradora está abandonada y sin vigilancia en medio del campo, por lo que han decidido eliminarla para evitar accidentes. Para ello el Ayuntamiento ha sacado a concurso el derribo por un importe de 456.300 euros. Este dinero procede de los dos préstamos que solicitó el Ayuntamiento pacense.
Las instalaciones dejaron de usarse poco después de que se construyera la actual planta potabilizadora, en Santa Engracia, en 1982. Desde entonces están vacías y suponen una estructura abandonada y un riesgo.
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