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NATALIA REIGADAS
Martes, 10 de diciembre 2019, 07:57
badajoz. Luis Miguel Álvarez vive en Sinforiano Madroñero y ha escrito un par de cartas a la directora en HOY. Dirige sus misivas a los hosteleros de su barrio para pedirles que usen más la escoba y el recogedor. «Si te fijas, la mitad de la basura que tenemos en la calle son servilletas. Vuelan con mucha facilidad y, como no las barren, aparecen por todas partes. Yo he viajado mucho por España, me gusta, y de verdad que esto solo se ve aquí», se lamenta este jubilado.
Álvarez lo define como la guerra de las servilletas porque el mismo ha ido a hablar con dueños de locales. «Te hacen caso unos días, pero luego se vuelven a extender por todas partes», concluye. «Vamos, que si es una guerra, la vamos perdiendo. La policía debería sancionar porque suele ser la única forma en la que aprendemos».
Valdepasillas no es, ni mucho menos, la única zona donde la concentración de terrazas provoca que los suelos se ensucien. Pueden verse las mismas estampas en el Casco Antiguo, San Fernando, Santa Marina o cualquier barrio con bares con veladores. Es decir, en todos.
La ordenanza municipal de instalación de veladores en el termino municipal de Badajoz regula todo lo relativo a las terrazas, desde el tamaño que pueden tener a la estructura, si cuentan con toldos. El artículo 22 señala las obligaciones de los titulares de la autorización municipal. Están obligados, por ejemplo, a no ocupar más espacio del autorizado o no atender a las personas que estén fuera de esta zona. El apartado 'f', además, señala que el suelo debe estar limpio. «Mantener permanentemente limpia la zona ocupada por la terraza y las zonas adyacentes en cuanto resulten afectadas por el uso de la terraza, debiendo, en especial, proceder a su limpieza completa tras cada jornada de utilización», relata este punto.
Esa es la norma que piden que se aplique Luis Miguel Álvarez y otros vecinos. Miriam Garza, por ejemplo, está sentada en un velador de la Plaza Alta a mediodía. «La verdad es que es muy pronto y el suelo está lleno de papeles, no es normal. Los vecinos somos un poco guarros, porque hay papelera, pero da muy mala imagen en una zona tan bonita como la Plaza Alta».
Dos horas después y con numerosos clientes sentados en los veladores, el suelo de una de las plazas más conocidas de la ciudad está lleno de servilletas. El viento, además, hace que la suciedad se extienda por todo el entorno y se acumule en las esquinas. La escena se repite en La Soledad y en la plaza de España. «Y esto no es nada», añade Fabián Muñoz, que trabaja en el centro. «En verano o en fiestas, los restos de las terrazas van por todas partes. No se mantiene limpio todo el día como dice la normativa».
Julio (nombre ficticio) es camarero en un bar de Badajoz y se ocupa de servir en la terraza. «Sí que barremos, al final del servicio siempre, pero claro, no puedes tener la terraza llena y ponerte a limpiar porque los clientes piden que los atiendas. Otros sitios, también es verdad, que recogen las terrazas, como se obliga, y dejan la mierda atrás».
La ordenanza municipal establece tres grados de sanciones para los titulares de veladores que no cumplan la normativa: muy grave, grave y leve. «El incumplimiento del deber de limpiar la instalación y las zonas adyacentes, con daño para la higiene y ornato público», se cita como infracción grave. La multa puede ir de 751 a 1.500 euros y además se puede acompañar de la suspensión de la licencia de velador durante un periodo de seis meses.
HOY ha solicitado al Ayuntamiento de Badajoz el número de sanciones impuestas por la policía a los hosteleros por no mantener limpia la zona de la terraza. La respuesta es que las sanciones están detalladas en la memoria de actuaciones de la Policía Local de 2018, ya que las de 2019 aún no están disponibles. El documento del año pasado detalla que la Policía Local realizó más de 2.000 intervenciones en establecimientos públicos, pero no se especifica si hubo multas relativas a limpieza.
De esas 2.000 operaciones, 412 acabaron con sanciones a los locales por molestias. Dentro de estas podría haber por falta de limpieza.
Además de barrer, los vecinos piden que los veladores también frieguen la zona si es necesario. Este es el caso de Lola Tamurejo, vecina del Casco Antiguo. «Cuando no baldean los servicios de limpieza, en mi calle (Francisco Pizarro) nos pasamos el día quedándonos pegados al suelo porque caen bebidas, comidas o lo que sea y está pegajoso», dice esta vecina, quien añade que no solo debería estar marcada la limpieza de las zonas de veladores, sino también la de las entradas a los bares de copas. «Eso también se queda fatal, lleno de manchas, de colillas y de cualquier manera», concluye.
Otra consecuencia de la guerra de las servilletas son los imbornales. Parte de las basuras que se van al sistema de aguas son los restos que vuelan desde los numerosos veladores con los que cuenta la ciudad.
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