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Hasta un kilómetro y medio de la orilla del río Guadiana desde el azud hacia el centro de la ciudad estará tapado por las mantas ... de fibra vegetales con las que la Junta intentará matar al nenúfar ocultándolo del sol.
Los trabajos para desarrollar esta prueba experimental han comenzado esta semana. Una excavadora retira parte de la planta a la altura del azud, por la margen derecha, para preparar el río.
La jefa de directora del programa de conservación de la Dirección General de Sostenibilidad de la Junta, María Jesús Palacios, explica que si funciona extenderán estos cobertores a otros puntos del cauce urbano.
La Junta anunció esta medida en abril, pero han esperado hasta agosto porque es cuando baja el caudal. Para anclar las mantas es necesario que la profundidad sea de hasta 1,5 metros. Más allá no pueden fijarlas con seguridad, aunque serán de fibras vegetales por si las arrastra el río. En tal caso son biodegradables y no supondrán un problema medioambiental.
Las primeras que colocarán serán de fibra de coco, pero también las habrá de mango o rafia. El objetivo es probar cuál es más exitosa. Será la primera vez que coloquen estas láminas en el Guadiana, pero la Junta ya ha obtenido buenos resultados con este método en el parque nacional de Monfragüe y en el embalse de Talaván con otras especies invasoras.
El método es muy simple. Las mantas evitarán que la luz pase, con lo que las plantas no podrán hacer la fotosíntesis, se marchitarán y terminarán por morirse.
Uno de los problemas que presenta el nenúfar es que enraíza en el fondo. Por eso el segado que ha hecho la Confederación Hidrográfica del Guadiana en otros años de manera general no da resultado más allá de que piragüistas y pescadores puedan disfrutar del río durante unos meses. Después vuelve a brotar. Para quitar esta planta es necesario arrancarla del lodo, lo que complica su erradicación.
Este experimento se va a desarrollar en las orillas para facilitar la práctica de deportes en el Guadiana. Al ser determinante la profundidad del río, optan por aquellas zonas con menos distancia al fondo. Y esas son las orillas. Si funciona intentarán extender las mantas en otras zonas poco profundas como una alternativa al dragado.
María Jesús Palacios incide en que se trata de una prueba. Advierte que pueden obtener un resultado satisfactorio en principio y que vuelva a brotar al año siguiente porque se quedó una pequeña parte de una planta o porque una semilla llegue a ese punto procedente de los sitios donde no colocarán las mantas.
La invasión del nenúfar es estos días más visible que en todo el año. La planta sale a flote con las altas temperaturas y se resguarda en el fondo cuando llega el frío. Por eso en invierno da la sensación de que ha mermado.
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El río es responsabilidad de la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Este confía en realizar unas obras en el azud para dejar pasar los sedimentos y que las semillas de la planta no se estanquen. Este verano han recuperado la idea de dragar el río, pero es una actuación complicada medioambientalmente y tardará dos años como mínimo.
La Consejería de Transición Ecológica y la Confederación Hidrográfica del Guadiana firmaron un convenio para este experimento hace meses porque el nenúfar es una especie invasora. Tragsa ejecutará los trabajos que acaban de comenzar y con los que pretenden buscar una solución al nenúfar, que se puede ver estos días por todo el cauce del río.
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