Viernes, 6 de marzo 2020, 08:12
El idílico paisaje que ofrece lo elevado del Paseo Alto, ahora verde por las últimas lluvias y la inminente primavera, y el propio entorno natural de este cerro de la capital, quedan deslucidos por las pintadas en los bancos de hormigón que hay junto a la ermita y por el deporable estado del polvorín, cuyo perímetro restaurado está completamente lleno de grafitis.
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