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La primera vez que Alberto Ginés López escaló lo hizo en el Cerro del Milano. Sólo tenía cuatro años cuando, junto a su padre, conoció estas rocas graníticas ubicadas en la Sierra de la Mosca, en Cáceres. A partir de entonces empezó a familiarizarse con arnés, cuerdas y mosquetones, entre otros muchos elementos propios de este deporte que en 2020 será olímpico por primera vez. En Tokio estarán los mejores escaladores del mundo y todo apunta a que este cacereño será uno de los representantes del equipo español.
Hasta el momento no le faltan méritos. De hecho, el pasado 30 de marzo encadenó la vía de escalada deportiva 'Victimes del futur', cotada como 9a y situada en la escuela de Margalef (Cataluña). Superó una dificultad que está al alcance de muy pocos escaladores en el mundo y, mucho menos, con tan sólo 15 años.
A su corta edad, Alberto ya ha recorrido medio mundo. «He estado en países como Italia, Austria, Alemania, Suiza, Estados Unidos, China, Rusia, Bulgaria y Portugal», afirma un día antes de poner rumbo a Grenoble, ciudad al sureste de Francia. Allí competirá en la Copa de Europa.
«Necesito viajar mucho para entrenar en espacios acordes al nivel en el que compito. Hace dos fines de semana también estuve en Austria», matiza Ginés.
Su padre, que también se llama Alberto, asiente con la cabeza y lamenta que en España y, sobre todo en esta comunidad autónoma, no haya buenas instalaciones para este deporte. «Son muy precarias. Solemos ir al rocódromo de Plasencia, al de Mérida y al de Cáceres, que es muy pequeño y está ubicado en el Pabellón Multiusos. No hay mucho más en la región. Con esas infraestructuras, cuando sales a competir te das cuenta de las grandes diferencias que existen entre países. En Francia, en cualquier pueblo de más de 5.000 habitantes hay un rocódromo», comenta. «Es como si un esquiador que participa en el campeonato del mundo, entrena en Xanadú», añade.
Asegura que en otros países eso no sucede. Un ejemplo de ello es Estados Unidos, donde el joven cacereño también pasó un mes escalando en el estado de Kentucky. «Estuve hace un año y medio y me gustaría volver», confiesa Alberto tras reconocer que para él la escalada ya se ha convertido en un modo de vida. «Es mi forma de desconectar del mundo. Me imagino en un espacio único, sólo para mí, me aíslo y soy yo mismo», reconoce durante un descanso de su entrenamiento.
Acaba de llegar del rocódromo de Plasencia y, antes de volver a casa, ha hecho una parada en las instalaciones del Multiusos de Cáceres, donde también practica este deporte su hermana Miryam. A los dos les entrena David Maciá, profesional catalán de la escalada que ha preparado a varios campeones del mundo como Ramón Julián y Edu Marín.
«Normalmente entreno cuatro días a la semana en sesiones cortas pero intensas gracias a las tablas que realiza David. Hago lo que puedo en las instalaciones de Extremadura pero la mayoría de las veces me tengo que desplazar para preparar mejor la temporada», explica Alberto, que cursa cuarto de ESO en el instituto El Brocense y reconoce que «cada vez es más difícil compaginar el deporte a este nivel con los estudios».
Alberto Ginés empezó a competir en el extranjero antes que en España, donde sólo es posible participar en pruebas nacionales a partir de los 14 años. El primer certamen al que acudió fuera de las fronteras españolas se celebró en Arco, en la provincia italiana de Trento. Tan sólo tenía diez años y quedó en octava posición. Luego probó el rocódromo de la ciudad austriaca de Imst, donde se posicionó décimo quinto en el campeonato internacional.
En ninguna de las dos ocasiones subió al pódium. Sin embargo, su perseverancia hizo que no se desanimara y volvió más tarde a Austria, donde se proclamó subcampeón.
Desde que empezó a competir con la Federación Española de Montaña y Escalada (Fedme) no ha parado de cosechar éxitos. En 2017 ganó la Copa de Europa, el Campeonato de Europa y fue subcampeón del mundo tras escalar en el imponente rocódromo en Innsbruck, el más grande del continente europeo, con 5.700 metros cuadrados de área total de escalada y una capacidad para 3.500 espectadores.
Con esos triunfos, actualmente se sitúa entre los primeros en el ranking mundial de la categoría Sub-18, que incluye a deportistas que cumplen 16 y 17 años. Según la Fedme, «es uno de los escaladores más completos porque ha logrado los resultados mas regulares en las tres modalidades competitivas, que son dificultad, búlder y velocidad».
Ante esos logros, Alberto se mantiene cauto. «Es muy difícil vivir de la escalada en España, pero me gustaría dedicarme a ello, aunque no descarto ser bombero o guardia civil en zonas de montaña», comenta dubitativo este cacereño al que ya le patrocinan varias marcas deportivas. «Su primer patrocinio le llegó con diez años. Tras un fin de semana de escalada en Valencia se fijaron en él», recuerda su padre.
Él también lleva escalando más de 30 años y todavía se sigue poniendo muy nervioso cuando ve competir a Alberto. «Algunas veces prefiero no mirar», reconoce. Sin embargo, lo que no se perderá, si finalmente se cumplen los pronósticos, es a su hijo en los Juegos Olímpicos.
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