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Cáceres tiene un problema medioambiental en su corazón verde, la Ribera del Marco. El colector que atraviesa este enclave de la ciudad, pendiente desde hace ... años de una remodelación que no llega, ha vuelto a sufrir una nueva rotura. Es la segunda que se produce en los últimos meses. Esta en la zona próxima a Fuente Concejo, en la parte superior del canal de hormigón que acompaña al cauce de la propia Ribera y que ya el pasado diciembre absorbió vertidos procedentes del distribuidor de las aguas negras. Entonces el accidente se produjo en la confluencia de Fuente Concejo y Fuente Rocha, en las inmediaciones de la llamada Casa de la Isla. Operarios de la concesionaria del servicio de agua, Canal de Isabel II, tuvieron que desplazarse hasta allí para intervenir. La situación se ha repetido en otras ocasiones. Lo que se hizo fue tapar con hormigón el agujero abierto por la presión de las aguas.
Esta nueva fractura del colector, surge justo cuando el Ayuntamiento acaba de recibir la confirmación de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) de una triple sanción cuyo importe supera los 88.000 euros. Es la suma correspondiente a las multas impuestas por diferentes vertidos al Guadiloba y al Junquillo y las indemnizaciones fijadas por el organismo regulador.
El Consistorio presentó recurso contra esas sanciones en la vía administrativa, pero al darse los mismos por rechazados tomó el acuerdo en Junta de Gobierno de emprender acciones judiciales. Lo hizo «en defensa de los intereses municipales», según recoge un informe de la Secretaría General en el que se recomienda iniciar un procedimiento contencioso-administrativo al entender desestimadas las alegaciones del Ayuntamiento «por silencio administrativo negativo».
«Lo que hemos trasladado a la Confederación es que urge la licitación del nuevo proyecto de depuradora, una vez que la inversión fue aprobada. No es nuestra voluntad incumplir la normativa de vertidos, sino todo lo contrario», ha explicado el concejal de Infraestructuras, Andrés Licerán. En el Ejecutivo local creen que el único paso que queda es acudir a la Justicia y defender en ese ámbito que el Consistorio tiene las manos atadas mientras no se resuelvan las deficiencias que ofrece su actual proceso de depuración de aguas residuales. Y todo pasa por la contratación de la ampliación de la EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales).
El retraso se pone de manifiesto en situaciones como esta, con la rotura del colector. «El agua baja con mucha presión y como el colector está muy deteriorado cede y se rompe. Mientras no se lleve a cabo una reforma integral este problema seguirá», destaca un vecino de la zona de San Marquino y Fuente Rocha, buen conocedor de la situación.
La avería del colector del pasado diciembre ya provocó vertidos junto al cauce. Lo que hicieron los operarios de Canal de Isabel II fue tapar esa vía abierta. Ahora se reproduce unos metros más hacia el sur. Compresas, malos olores y restos de todo tipo aparecen con cierta frecuencia por la Ribera del Marco,
El Consistorio no concretó a HOY si era conocedor de esta última avería en el colector, que ha vuelto a ser advertida por los residentes de la zona de Fuente Concejo, a unos metros de donde se había producido la anterior.
Sobre las sanciones a Cáceres por parte de la CHT, se distribuyen de la siguiente forma. Un primer expediente recoge 29.000 euros de multa y otros 9.000 de indemnización por vertido de aguas residuales al río Guadiloba desde la EDAR. En la misma línea, se imponen otros 28.492 euros de multa y 8.547 de indemnización por ese mismo hecho en un segundo expediente.
La CHT confirma a este diario que en las muestras que se tomaron se superaban los límites establecidos por NT (nitrógeno total) en las aguas. Los parámetros aconsejan no sobrepasar 10 miligramos por litro y el 11 de agosto de 2021 se llegó a los 52. Es decir cinco veces más del tope recomendable.
Otro expediente responde al vertido de aguas residuales al Arroyo del Junquillo desde la EDAR de Las Capellanías. Son 10.424 euros de multa y 3.127 de indemnización.
Está tardando más de la cuenta y en el Ayuntamiento lo asumen. La nueva depuradora debe poner fin al problema de los vertidos, pero la inversión viene del Estado, y aunque está aprobada se hace esperar. Con un presupuesto de 86 millones, el Ministerio para la Transición Ecológica ya anunció que la licitación arrancaría en 2021. No se cumplió.
La renovación y ampliación de la EDAR contempla seis meses para la redacción del proyecto y otros seis para la puesta en marcha. La obra tiene un plazo de tres años.
El Ayuntamiento sigue pendiente del Gobierno central. En 2020 se avanzó que iba a ser la mayor inversión de la ciudad en los próximos años. El visto bueno ambiental con la correspondiente DIA data nada menos que de 2019. Esa actuación permitirá integrar la Ribera del Marco en el tramo de la Ronda de Puente Vadillo. Incluye un canal naturalizado y un carril bici de tres metros, con doble carril para los vehículos. Pero queda lo más importante: que salga a contratación. Posteriormente habría que analizar ofertas y, más tarde aún, tras la firma de contrato, iniciar la obra propiamente dicha.
Lo que no se espera ya es la olvidada remodelación completa del entorno con la integración del arroyo que se diseñó en el mandato de Carmen Heras. Se dejó caducar la DIA y nunca se llegó a realizar.
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