¿Qué ha pasado hoy, 26 de febrero, en Extremadura?
Inscripción dedicada a José Antonio Primo de Rivera en la Concatedral de Santa María. JORGE REY

A la espera de una carta para borrar el relieve de José Antonio de la Concatedral de Cáceres

Sin respuesta. ·

El Obispado aún no ha contestado a la petición del Ayuntamiento para eliminar la inscripción falangista del templo

Cristina Núñez

Cáceres

Jueves, 28 de octubre 2021, 07:13

Pocos metros separan el Ayuntamiento de Cáceres del Obispado y de la Concatedral de Santa María, pero el flujo de comunicación entre ambos puntos no están siendo todo lo rápido que podía esperarse. Hace ocho meses, el pasado mes de febrero, el concejal de Patrimonio, José Ramón Bello, envió una carta al deán catedralicio, Ángel David Martín Rubio. La misiva, procedente del Consorcio Ciudad Histórica, informaba a las instancias eclesiásticas de la intención de borrar el bajorrelieve dedicado a José Antonio Primo de Rivera realizado durante la dictadura franquista en la fachada de Santa María.

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Se trata de hacer cumplir la ley estatal de la memoria histórica, aprobada en 2007. El papel de los ayuntamientos es iniciar los procesos y promover que se cumpla con las normativas, mientras que la Iglesia como dueña del recinto debe dar su conformidad. La primera misiva se envió en febrero, una comunicación que según el Obispado no llegó y que el concejal volvió a enviarles de nuevo en el mes de marzo. Fue en este mes cuando el edil anunció que la idea era poder llevar a cabo cuanto antes el borrado de la inscripción, un procedimiento con bajo coste (3.000 euros), cuyo importe ya estaba reservado de los presupuestos municipales de 2021, que se aprobaron en junio.

¿Por qué no se está en disposición ya de proceder a esta tarea? Después de todos los meses transcurridos las autoridades eclesiásticas aún no han dado una respuesta oficial al Ayuntamiento. Según ha explicado a este diario el administrador de la Diócesis, Diego Zambrano, el asunto ha sido estudiado por la delegación de Patrimonio y por el deán catedralicio y se tiene la intención de «colaborar», sin aclarar los motivos de la tardanza a la hora de responder a esta carta y ponerse a disposición del Ayuntamiento. Desde la Diócesis se explica que «ya se está preparando la respuesta con el cabildo» y que «en breve se mandará, va a ser inminente». Parece, pues, que en los próximos días se va a mover ficha. ¿Influye en esta dilación el hecho de que aún no se haya nombrado a un obispo y esté este puesto vacío desde hace dos años? No tiene nada que ver, según Diego Zambrano.

Hendiduras

Durante este tiempo desde el Ayuntamiento se ha subrayado siempre la buena disposición de la Iglesia para llevar a cabo el trámite, pese a la lentitud. Aparte de la comunicación oficial, Bello y el administrador diocesano se han visto en diferentes actos en la ciudad, en los que han podido hablar sobre este asunto. Parece, según afirman, que hay disposición para proceder a cumplir con la memoria histórica, aunque el trámite se está alargando.

Inscripciones propagandísticas como la de la Concatedral se hacían con hendiduras en la piedra que no son fáciles de retirar y que en este caso modificaron un monumento cuyo origen se remonta al siglo XIII pero que se rehizo entre los siglos XV y XVI con estilo tardogótico. En Mérida, donde se llevó a cabo este borrado en el año 2016 de la Concatedral, se hizo de tal forma que el tapado es reversible.

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En Cáceres todavía no se ha dado a conocer la fórmula que se utilizará para borrar estas huellas. En otras ciudades se ha cubierto con una masa especial similar a la piedra original, pero, tal y como aseguró el concejal en el mes de marzo, hay que seguir los criterios que marca la Unesco y contar con supervisión arqueológica.

La inscripción que puede leerse en la fachada orientada a la Plaza Mayor se trata de un ejemplo más del nacional-catolicismo, que fue el principio que rigió el régimen franquista. La Iglesia prestó las fachadas o los laterales de los templos para rememorar figuras como por ejemplo la del «ausente», que era como se conocía a José Antonio Primo de Rivera tras su ejecución en noviembre de 1936, según ha explicado el historiador Julián Chavez. El repertorio de homenajes incluye placas «en honor a los caídos por Dios y por España».

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