
Gisela Radant Wood
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Gisela Radant Wood
Gisela Radant Wood tiene 71 años y lleva 18 viviendo en Almoharín. La jubilación de su marido, que es nueve años más mayor que ella, ... les hizo plantearse dejar Reino Unido, y en concreto Londres, para encontrar un lugar con calma y en contacto con la naturaleza. Su amor hacia la tierra que le ha dado cobijo y que se ha pateado pacientemente se traduce en la publicación de tres libros, el primero 'Walking in Extremadura' es una guía de senderismo con 30 rutas. En 2016 publicó su segundo libro 'The sierras of Extremadura', con otras 32.
El pasado mes de febrero publicó su tercera obra, titulada 'The History of Extremadura and where to see it'. «Empecé a reflexionar más conscientemente sobre quiénes eran estos pueblos antiguos, sobre sus vidas y cómo y por qué habían desaparecido, mis paseos adquirieron nuevos objetivos y elegí rutas teniendo en cuenta tanto la historia como la naturaleza, poco a poco me di cuenta de que Extremadura era un museo viviente que se remontaba a milenios», detalla Gisela, maestra de arte de profesión. Trabajó, tal y como explica, en la National Gallery de Londres. El libro, autoeditado, se puede conseguir a través de Amazon.
–¿Por qué decidieron venir a vivir a Extremadura?
–Estábamos jubilados y buscábamos un lugar con mucha paz y mucho espacio. Fuimos para conocer la zona y nos gustó mucho la amabilidad y la bienvenida que nos dio la gente. Para nosotros es lugar perfecto, después de una vida en Londres buscamos la tranquilidad.
–Pero lo habitual es que sus compatriotas se vayan a vivir a la Costa del Sol o a Mallorca. ¿No les llamaba eso la atención?
–No, porque en realidad estamos aquí para hacer la vida que hacen los españoles, la España real, no queremos estar rodeados de otros muchos extranjeros, si quisiéramos llevar la vida de los ingleses estaríamos en nuestro país. Queremos estar envueltos en la vida de España. Yo sé que durante el verano el calor es totalmente horrible, pero es horrible para todos.
–¿Se mueven, van a la playa en verano?
–Nos vamos al norte, a las piscinas naturales, y también al pantano de Orellana, pero no me interesa la playa, preferimos el campo, la naturaleza, los montes, este tipo de cosas.
–¿Son los únicos británicos que hay en Almoharín? ¿Son 'rara avis' allí?
–No, no. Hay otras tres parejas de Reino Unido, dos parejas de Bélgica y otras dos de Holanda.
–Empezó con la creación del sitio web walkingextremadura.com.
_Sí, el objetivo era que quienes visiten Extremadura puedan disfrutar del campo sin perderse. El sitio web atrae a unas 35.000 personas al año y cuenta con 42 rutas de senderismo.
–Este es el tercer libro que escribe. ¿A quién va dirigido?
–Los extremeños ya conocen su asombrosa historia, este libro es para la gente que habla y lee en inglés y que viene aquí de vacaciones. Son muchos, no solo ingleses sino de Irlanda, Estados Unidos, también de los Países Bajos. Mucha gente viene aquí para las vacaciones, dan una vuelta por Mérida, Cáceres, Trujillo y ya está, pero hay mucho más. Hay mucha historia. En el libro hay 12 capítulos y después de cada uno hay una lista de lugares que visitar y que ver para revivir la historia. Por ejemplo, el capítulo uno trata sobre los tiempos más remotos, por lo que la lista incluye los museos provinciales, el Parque Natural de los Barruecos, cuevas y pinturas rupestres, dólmenes, menhires, yacimientos arqueológicos y centros de interpretación.
–¿De alguna forma se puede pensar que el libro transmite la emoción de haber conocido todos estos lugares?
–Sí, pero también pretende ser una guía muy práctica que contiene ubicaciones. Es historia, pero también es algo un poco diferente, es cómo disfrutar en estos sitios. La obra descubre hechos sobre Extremadura que son poco conocidos fuera de la región. Posee rocas que se formaron antes que cualquiera en zona europea comparable, incluyendo el dolmen más antiguo. Se dice que Extremadura posee más ruinas romanas que cualquier otro lugar fuera de Roma, el segundo aljibe árabe más grande de la península ibérica se encuentra en Extremadura, que tiene una de las dos únicas iglesias visigóticas e España... Mi sueño es poder traducir ese libro al español, aunque todavía mi nivel de español no es el suficiente, espero encontrar a la persona adecuada, alguien con inglés y español para traducirlo. Ese es un proyecto para el futuro.
–¿Cómo ha aprendido el español en Almoharín?
–En el pueblo yo hablo mucho, tengo un grupito de españolas con las que me encuentro cuatro días a la semana para desayunar con ellas. Hacemos diferentes cosas culturales, me gusta mucho hablar, porque de esa manera puedo conocer cómo es realmente este país.
–Se puede decir entonces que en su pueblo de adopción ha encontrado la felicidad.
–Sí, me encanta todo. Tenemos una casa en el campo a un kilómetro y medio del pueblo con huerto y terreno, pero también tenemos una casa en el pueblo. Me encanta el campo pero en general prefiero el pueblo, es más cómodo y así me evito el barro en invierno y el polvo en verano.
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