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Carteles anunciando clases particulares, conciertos o viajes que forman un tomo de papel en el que se superponen capas y más capas. Pegatinas y pintadas ... sin ningún gusto estético y una suciedad incrustada que ofrece la peor cara de la vida urbanita. Son locales por los que se movía la vida financiera de la ciudad pero en los que ya no pasa nada más allá que la degradación. En la Plaza de América (la Cruz) la antigua sucursal de Caja Madrid, que después pasaría a ser Bankia, cerró sus puertas hace años y desde entonces ningún negocio se ha querido implantar en este céntrico espacio cuya estética va siendo cada vez más decadente. Y ya no es que esté vacío, sino que además afea el entorno.
Algo parecido sucede en la Plaza de los Conquistadores, más conocida como Colón, en donde La Caixa dejó un gran local en donde se han ido acumulando con el paso del tiempo todo tipo de restos de carteles y grafitis. Las quejas vecinales han hecho que el espacio se limpie ocasionalmente, pero a día de hoy muestra su imagen más desastrosa en una plaza que tampoco representa el lugar más estético y moderno de la ciudad. Otros dos fantasmas del urbanismo se hallan en la calle San Antón, uno de los puntos más transitados de Cáceres, el cordón que une la parte antigua con el ensanche de la ciudad. Lo que era una oficina de Bankia está cerrado y vandalizado, igual que la oficina de La Caixa, en la que pernoctaban personas sin hogar y que fue cerrada con una verja para evitarlo.
La inmobiliaria Rústicas y Urbanas que dirige Cecilia Calderón gestiona el alquiler del local de la antigua Bankia de la Cruz. «Es algo que está sucediendo a nivel nacional y no solamente en Cáceres», precisa. En efecto, en España en los últimos tres años se han cerrado 2.500 oficinas bancarias y en Extremadura se perdieron 380 en el periodo que va desde 2015 hasta 2022, en una sangría que siguió prolongándose. Se trata de locales, señala Calderón, que tienen un alquiler alto. «Los alquileres altos los pagan las entidades financieras, que cada vez están reculando más y cerrando sus sucursales», reflexiona. Y parece no haber reemplazo, ya que las grandes cadenas como Inditex o Cortefiel se retiran del centro de las ciudades para quedarse en el mejor de los casos en los centros comerciales, que son los que tienen una gran afluencia de público local o comarcal. Los centros históricos de las ciudades se moldean al calor de la proliferación de los apartamentos turísticos. En 2021 se instaló en Pintores el Carrefour Express al tiempo que han ido surgiendo tiendas como Ale-hop o Sabor a España, enfocadas para el visitante de paso.
El avance de este tipo de establecimientos contrasta con el cierre progresivo de las tiendas que conformaban la identidad de esta zona comercial, predominantemente de textil y calzado. Mamen Peña o las tiendas Rojo pasaron a mejor vida. «Todo lo que es del Gran Teatro para abajo tendrá que terminar siendo para cosas locales, nos encontramos las mismas tiendas de souvenirs, tendrán que ir evolucionando algún día y ofrecer el producto local, que es el que nos diferencia a unos y a otros, pero claro, para esos negocios se tienen que bajar los alquileres».
Con las grandes marcas y las entidades financieras en retirada en cuanto a puntos cara al público, los grandes locales se quedan vacíos. La de Caja Madrid de la Cruz de los Caídos es de un particular. «Al precio que habría que alquilarlo para que a él le fuera rentable la inversión es difícil encontrar clientes», señala Calderón. Desde su cierre no se ha conseguido un nuevo inquilino. «Hay muchas llamadas, se ha ido enseñando para muchas cosas diferentes e incluso se ha ido bajando el precio, pero aún así no hemos conseguido un inquilino». Se trata de un espacio de 500 metros de local en dos plantas. «Es complicado, hoy en día si te sales de lo que es estrictamente Cánovas el resto de zonas malamente se pueden pagar esos alquileres». Este, que fue visitado para instalar un pequeño supermercado, una operación que finalmente no se concretó, cuesta 5.500 euros.
Lo que sí consiguió alquilar Cecilia Calderón fue los escaparates para la publicidad del Synergym. «Me llamaron y me propusieron alquilar los escaparates para hacer la publicidad del gimnasio, y entonces el propietario limpió la fachada». Es constante el goteo de carteles que van instalándose en este local. «No se ven ni los de la inmobiliaria, allí se pega de todo», señala esta experta en el negocio, que lamenta que el Ayuntamiento no se ocupe de este asunto. «Se ponen los carteles porque es un zona de mucho paso, hay semáforos y la gente se para». En realidad, hace ver, el hecho de que se pongan tantos carteles tiene que ver con la buena ubicación de este local.
Un contraejemplo de un local de entidad bancaria que llegó a ser ocupado con éxito después de muchos años es el del BBVA, de la Cruz, cuyo dueño sigue siendo la propia entidad bancaria, que clausuró su actividad económica hace aproximadamente cuatro años. Allí abrió a finales de 2022 la perfumería Arenal, una cadena gallega que se expandió en varias ciudades extremeñas.
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