l. a.
Domingo, 2 de mayo 2021, 08:23
Este domingo la patrona de la ciudad, la Virgen de la Montaña, vuelve a ocupar su camarín en el santuario y ayer fue el último día en el que los cacereños pudieron venerarla de cerca, sobre sus andas, en un besamanto especial que se ha celebrado durante el viernes y sábado.
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En la última jornada, el trasiego de vehículos dirigiéndose al santuario fue constante desde bien temprano. Numerosos devotos enfilaron también a pie la cuesta de la sierra de la Mosca para alcanzar la ermita y encomendarse a la patrona en el penúltimo día de su novenario.
Con la misa del administrador diocesano, Diego Zambrano, concluyen hoy los actos del programa que la Cofradía de la Virgen ha organizado esta primavera marcada por los efectos de la covid, pero con un respiro.
Si en 2020 el confinamiento canceló todos los eventos, los hermanos de la Montaña han podido este abril festejar su festividad y honrarla con misas en Santa María y el santuario y citas ineludibles como el besamanto.
La Cofradía del Cristo del Humilladero, que cada año realiza una ofrenda floral a la Virgen de la Montaña en Fuente Concejo, durante la procesión de bajada, subió este sábado al santuario para entregar el ramo de flores a la patrona de la ciudad y mantener de este modo la tradición. La tuna de Cáceres también dedicó ayer su serenata a la Virgen, a la que tradicionalmente canta en la Plaza del Duque. El pasado año, fue la primera vez, en 25 años, que los tunos no pudieron rendir su homenaje a la Montaña y ayer lo revivieron en el santuario.
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