Cuando en 2020 algunas murgas bromearon sobre el coronavirus, que entonces se mantenía en China, no podían imaginar el impacto que tendría en todo el mundo. También en el concurso de murgas que ha vuelto, pero es muy distinto. Solo hay 14 murgas y cuatro días de certamen, pero ese no es el único cambio. Las agrupaciones deben llevar la mascarilla en todo momento dentro del Teatro López de Ayala, salvo cuando cantan y, fuera del escenario, deben permanecer en sus camerinos. No pueden tener invitados, ni comer ni beber, así que el ambiente es muy distinto al de otras ediciones en las que el teatro se convertía en una fiesta.
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Igualmente el público no siente el mismo ambiente. En la puerta se toma la temperatura a todos los que entran en el teatro, deben lavarse las manos con gel hidroalcohólico y llevar la mascarilla en todo momento.
El ambiente de Carnaval tampoco ha llegado aún a las calles. La Junta de Extremadura no autorizó que los bares cerrasen dos horas más tarde, por lo que no hay copas después del concurso y por ahora cuesta encontrar disfraces por Badajoz.
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