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Vuelta al cole: ¿qué hacen los padres?

Las fotografías de terrazas llenas de estudiantes sin mascarilla y muy juntos que circulan por la red en estos primeros días de reencuentro puede ser la antelasa de problemas en la universidad. La causa no será la actividad académica

Lorenzo J. Blanco Nieto

Sábado, 19 de septiembre 2020, 00:16

DURANTE estos días se está hablando y escribiendo con pasión de la vuelta al cole y a la universidad y, consecuentemente, de las nuevas medidas de convivencia derivadas de esta nueva y extraña normalidad. Se habla de la situación y riesgos de los alumnos y profesores, cuestionando, en muchas ocasiones, su posible comportamiento. Y de paso nos metemos con la Administración para hacer un poco de crítica política, que ahora se hace con más intensidad y ardor aunque es verdad que algunos cargos públicos hacen también sus méritos para ello.

Pero lo curioso es que nunca he oído ni leído algo sobre la actitud y el comportamiento de los padres, más que en su queja por el temor ante la situación. Y es aquí donde quiero centrarme. Para evitar la crítica fácil diré que ya no tengo hijos en edad escolar, pero tengo tres maravillosos nietos que ya están yendo a sus centros respectivos. Uno en guardería y dos en Primaria.

La primera situación paradójica me la sugerían las manifestaciones de los padres sobre la supuesta falta de seguridad que los niños tendrían en los centros escolares y los enormes riegos que iban a correr. Y reitero el término paradoja porque algunos de los padres que se manifestaban estaban de manera frecuente con sus hijos en los parques, playas o lugares donde era visible la aglomeración de personas, incumpliendo las medidas de seguridad que son de obligado cumplimiento. Parece que no ponen pegas a estas concentraciones, ni a las celebraciones de comuniones, bodas o cumpleaños que más de un disgusto nos han dado, tanto en ciudades como en pueblos pequeños, y nos siguen dando. ¿Será que consideran más importante estos actos que la educación de sus hijos? Considero que, con las medidas de seguridad adoptadas en los colegios, los niños están más controlados en referencia a la covid-19 en sus centros escolares que en la playa o los parques.

Cuando escribo estas letras ya ha empezado el curso escolar y los niños han tenido que ir al colegio. Pues bien, dos situaciones son manifiestas en relación a la falta de responsabilidad de los padres. La primera es el amontonamiento de los padres en las puertas de los centros escolares sin guardar las medidas de seguridad, como hicieron siempre. Pareciera que tuvieran que coger al niño en la misma puerta, cuando posiblemente este mismo niño ande libre por otros lugares de la ciudad, y seguro que se relacionará con sus compañeros fuera del colegio.

La otra situación tiene por protagonista a adolescentes todavía bajo la custodia de los padres. Las imágenes de estudiantes de Secundaria y Bachillerato en las puertas de los centros de enseñanza, con abrazos y besos por doquier, en muchas ocasiones sin la preceptiva mascarilla, no tiene nada que ver con la administración educativa, ni con la organización escolar. Estos comportamientos y las concentraciones que veíamos en la puerta del Pilar y otros lugares de Badajoz están en relación directa con la educación que estos adolescentes reciben en sus casas y que actúan, en muchas ocasiones, con la permisividad de sus progenitores a incumplir algunas normas sociales. ¡Si no pasa nada! La información de HOY (11/09/2020) señalando que los jóvenes se desplazan de unos lugares a otros cuando se acerca la Policía indica un comportamiento intencionado y un nulo interés en ayudar a aminorar el problema de contagio de la covid-19.

En general, no he visto a los padres preocupados por este tipo de aglomeraciones y comportamientos. No hay disculpa para este mal comportamiento de los adolescentes, como no la hay para la irresponsabilidad, en muchos casos dejadez, de los progenitores que no tienen la suficiente autoridad moral para convencer a sus hijos de que actúen civilizadamente. Muchos de estos padres, cuando surja algún problema, culpabilizarán al sistema educativo y los centros del problema. Y olvidarán que posiblemente sus hijos, como portadores asintomáticos, estén en el origen del brote que pudiera surgir y con su desidia está ayudando a la transmisión del virus como señalan los datos actuales.

Esta última situación se está dando, con mayor intensidad, en los estudiantes universitarios, que estos días empiezan a verse paseando por las calles. Las fotografías de terrazas llenas de estudiantes sin mascarillas y muy juntos que circulan por la red en estos primeros días de reencuentro puede ser la antesala de problemas en la universidad. La causa no será la actividad académica universitaria. Lo será la actividad social de los jóvenes que, ajenos a las estadísticas que indican que son el principal grupo transmisor, siguen actuando con total libertad, al margen de lo que sería el sentido común. También, los padres de estos chicos tendrán algo que decir y hacer, ya que no te desentiendes de la educación de tus hijos cuando alcanzan los 18 o 20 años.

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