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Instante en el que Jordi Freixanet consiguió para el Cáceres CB la canasta del ascenso a la ACB el 10 de mayo de 1992. Muñez/ Vídeo: Armando

La canasta de 'San Jordi Freixanet'

Aniversario ·

Tres décadas después del ascenso del Cáceres CB a la ACB, los protagonistas de la gesta rememoran en HOY la histórica tarde del 10 de mayo del año 1992 en el pabellón de la Ciudad Deportiva

J. Cepeda

Cáceres

Lunes, 9 de mayo 2022, 21:07

¿Dónde estabas entonces? El paso de los años no solo no borra la huella, sino que, además, alimenta el mito de aquella tarde, la del 10 de mayo de 1992. Especialmente, entre las generaciones más jóvenes. Fue entonces cuando el ahora extinto Cáceres CB consiguió en el pabellón de la Ciudad Deportiva una de las mayores gestas del deporte regional, como fue el ascenso a la ACB. Una élite del baloncesto español en la que la entidad verdinegra, a la postre, militaría durante 11 temporadas consecutivas. Hoy, tres décadas después, algunos de los protagonistas rememoran aquella página dorada.

«Es impresionante que la gente me recuerde tanto a mí como al equipo después de 30 años. Cuando llegan estas fechas siempre vuelven las felicitaciones y es algo muy emocionante», explica a HOY Jordi Freixanet, el autor de la icónica canasta del ascenso casi sobre la bocina. Una imagen tomada para este diario por Fernando García Múñez y que ya es toda una postal histórica, una forma de tocar el cielo con los ojos para los amantes del deporte cacereño.

El exjugador manresano, que en la actualidad cuenta con su propio estudio de arquitectura, diseño e interiorismo, asegura que llegó al Cáceres en octubre de 1991, ya iniciada la temporada, con la intención de reencontrarse: «Después de bajar con el Caja Canarias y de tener una mala temporada, yo quería jugar en ACB, pero no encontraba equipo. Lo del Cáceres fue una casualidad porque se lesionó Alberto Frías y me llamaron para ver si estaba bien. Había mucha hambre entre los jugadores y queríamos reivindicarnos. Fuimos todos a una y dimos lo mejor de nosotros».

«La ciudad estuvo volcada con el equipo y la afición fue determinante para conseguir el ascenso a la ACB»

José María Bermejo | Presidente

«Fue un revulsivo en el aspecto social. Un puñetazo encima de la mesa para decir que estábamos ahí por derecho propio»

Martín Fariñas | Entrenador

«La ciudad necesitaba ilusiones colectivas y el ascenso traspasó lo deportivo para convertirse en algo social»

Ñete Bohigas | Técnico ayudante

¿Cómo recuerda Jordi Freixanet aquella última jugada en el cuarto partido de los playoffs frente al Prohaci Mallorca? «En esos momentos, con tantos nervios, teníamos que encontrar la mejor posición de tiro y ser valientes para la lanzar a canasta. Tuvimos la suerte de que fallaron el uno más uno y luego nos salió bien».

Actual presidente de la Federación Extremeña de Baloncesto y por aquel entonces entrenador del Cáceres CB, a Martín Fariñas se le ilumina la mirada cuando habla de aquel año mágico: «Fue algo muy ilusionante, a la vez que estresante. Teníamos más ilusión que otra cosa. El objetivo era salir en la categoría. Preguntamos a Alberto Pesquera por Jiri Okac porque le había visto en un Europeo. Hicimos la mezcla adecuada y salió muy bien». Fariñas también tiene palabras de reconocimiento para Alberto Frías, a quien considera una pieza fundamental en la construcción del proyecto: «En el poco tiempo que estuvo con nosotros nos dio ansia por ganar e intensidad para hacer las cosas». Su vacante fue cubierta, precisamente, por Jordi Freixanet.

Para Fariñas, el ascenso se cimentó «con una clave conjunta de buena armonía. La ciudad necesitaba algo nuevo, algo distinto, algo que le hiciera sobresalir. Todo eso se juntó en aquel equipo tan maravilloso. Esa pasión y esa emotividad arrastraba a todos. El ascenso fue un revulsivo en el aspecto social. Un puñetazo encima de la mesa para decir que estábamos ahí por derecho propio y sin que nadie nos regalase nada». ¿Cómo recuerda Fariñas el épico desenlace? «Muy jodido, pensando ya incluso en el quinto partido, pero esa canasta era el final que necesitábamos para completar esta historia tan maravillosa».

Hoy ya jubilado, el entonces presidente del Cáceres CB, José María Bermejo, guarda este éxito en un lugar de privilegio de su particular hoja vital. «Es algo que recuerdo con mucha nostalgia. La ciudad estuvo volcada con el equipo y la afición fue determinante para conseguir el ascenso». El exmandatario también valora la implicación de la Administración pública y de la iniciativa privada tras comprar la plaza en la segunda categoría: «Se juntaron una serie de circunstancias a través de las cuales se hizo posible algo que realmente es muy complicado. En los corrillos se hablaba casi exclusivamente de baloncesto».

«En esos momentos de nervios, teníamos que encontrar la mejor posición de tiro y ser valientes para lanzar a canasta»

Jordi Freixanet | Ala-pívot

«Aunque estuve jugando hasta los 45 años y recorrí todo el mundo, aquella fue la mejor temporada de mi vida»

Jiri Okac | Pívot

«Fue un antes y un después para la ciudad. Cáceres dio un cambio en todos los aspectos gracias a aquella gesta»

Jesús L. Blanco | Secretario

Uno de los iconos del baloncesto local, Ñete Bohigas, se estrenaba entonces como entrenador ayudante. Hoy en el mundo de la política como concejal y diputado provincial, Bohigas es consciente de que aquella gesta se convirtió en hito: «En esa época la ciudad necesitaba ilusiones colectivas y el ascenso traspasó lo meramente deportivo para convertirse en algo social. Se consiguió con un grupo de personas extraordinarias en todos los sentidos y luego pudimos competir con ciudades importantísimas al máximo nivel». Bohigas valora el liderazgo político encabezado por el entonces alcalde, Carlos Sánchez Polo, así como la gestión de José María Bermejo y el buen hacer de Martín Fariñas. No obstante, la corona se la entrega a la ciudad: «La afición cacereña se sintió parte importante del proyecto y fue corresponsable. Eso fue lo fundamental porque hubo mucha conexión y un sentimiento de pertenencia. En lo personal, ese ascenso marcó mi vida en todos los sentidos porque a nivel profesional he estado casi 30 años entrenando».

Con sus 2,17 metros de estatura, el checo Jiri Okac era un auténtico referente. 30 años después, su apego a la ciudad continúa intacto: «Aunque estuve jugando hasta los 45 años y recorrí todo el mundo, aquella fue la mejor temporada de mi vida. Era la primera como profesional fuera de mi país después del cambio político. El equipo estaba hecho para salvar la categoría, por lo que no teníamos esa presión para subir a la ACB. Contábamos con esa ventaja frente a otros equipos. Sigo llevando a Cáceres en el corazón».

Como secretario técnico, Jesús Luis Blanco fue uno de los arquitectos de aquel equipo. El exmandatario de la Federación Extremeña de Baloncesto, que recientemente ha recibido la insignia de oro del ente federativo nacional, también valora el logro: «Fue un antes y un después para la ciudad. Cáceres dio un cambio en todos los aspectos gracias a aquella gesta. Era la gran desconocida y se puso en el mapa».

Posteriormente, ya como sociedad anónima deportiva y hasta la desaparición del Cáceres CB en 2005, los cacereños disfrutaron de un subcampeonato de la Copa del Rey, de unas semifinales continentales de Copa Korac, de un quinto puesto en liga regular y de varias victorias ante colosos como Real Madrid o Barcelona.

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