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¿Qué ha pasado hoy, 28 de marzo, en Extremadura?
Agustín Izquierdo dirigió este miércoles su primera sesión de entrenamiento con el Badajoz. :: J.v. ARNELAS
Agustín Izquierdo: «La máxima exigencia me la pongo yo»
Tercera

Agustín Izquierdo: «La máxima exigencia me la pongo yo»

«Voy a poner todo el empeño y todo lo que pueda aportar para conseguir las cotas más altas con el Badajoz»

Javi Pérez

Jueves, 28 de enero 2016, 07:50

Fue colgar las botas en el Don Benito con 36 años y sentarse en el banquillo calabazón. Era el verano de 2006 y emprendía una exitosa carrera como entrenador que por su glorioso pasado como jugador blanquinegro estaba predestinada a hacer parada en el Badajoz. José Agustín Izquierdo Tena (Lorca, 1970) dejó huella en Don Benito, Jerez y Extremadura UD con seis participaciones en fases de ascenso, dos por cada destino y en cinco llegando hasta la última eliminatoria, pero nunca descorchó el champán reservado para celebrar el salto a Segunda B.

El técnico nacido en Lorca, pero criado en Campillo de Llerena y afincado en Badajoz, ha sido el elegido por el club blanquinegro para reconducir una nave a la deriva. Tiene la bendición del 'maestro' Paco Herrera, que no se quiso perder este miércoles su primera sesión de entrenamientos con el Badajoz en el viejo Vivero. 23 años después, los mismos que tenía cuando se marchó dejando al equipo en Segunda, regresaba a casa. Coge el proyecto a medias, una circunstancia que no le agrada, pero que asume con ilusión y confiado en cumplir las expectativas del exigente Nuevo Vivero. Una temporada especial en la que pudo estar en Primera al lado de Paco Herrera en Las Palmas y que por los giros del destino acaba colocándole por fin en el banquillo del Badajoz. El fútbol le debe más de un ascenso y ahora lo busca con su Badajoz.

Parecía resistirse, pero llegó el día que toma las riendas del Badajoz.

Es un día que quedará marcado en mi vida. Vuelvo después de 23 años al CD Badajoz, el equipo que me dio la oportunidad de ser profesional como jugador y la verdad que muy contento. Sobre todo muy contento por cómo se ha desarrollado el entrenamiento y por la predisposición de los jugadores. He visto un grupo bueno y ahora lo que hay que hacer es trabajar mucho para intentar hacer las cosas bien.

¿Se imaginaba cuando salió hace 23 años que volvería como entrenador?

No porque tenía 23 años, me fui al Levante, era muy joven y no tenía en ese momento pensado dedicarme a entrenar. La vida va evolucionando, van sucediendo cosas y te va marcando el camino. En este caso estoy aquí, en mi casa, en el club donde crecí como jugador y estoy encantado. Espero devolver esa confianza con trabajo y resultados. Voy a poner todo el empeño y todo lo que pueda aportar para conseguir las cotas más altas en el Badajoz.

Primer día de trabajo y reencuentro con el viejo Vivero. ¿Qué sensaciones ha tenido?

Lo que pasa es que es diferente. Pero es curioso, vuelvo al mismo lugar, aunque las instalaciones no son las mismas. Es una sensación muy agradable. Además, tenía muchas ganas de entrenar. El fútbol me da la vida.

Ha estado varias veces entre los candidatos para dirigir al Badajoz y la oportunidad no es que le llegue en el mejor momento.

Ha llegado en este momento. Es el que es. Intentaré aprovecharlo, disfrutarlo y sobre todo dedicarle todo el tiempo del mundo y todo el trabajo del mundo.

Y por las circunstancias en las que se producen, ¿siente mayor presión?

La máxima exigencia me la pongo yo. Esa autoexigencia no es ni por asomo la que pueda imponer la afición o la directiva. Soy el más exigente con el trabajo, conmigo y con los jugadores. Por ahí estoy tranquilo. Si tengo que definirlo en una palabra es ilusión, una ilusión tremenda.

¿Cómo se ha encontrado al equipo?

Muy bien. Con una predisposición grande, con ganas de trabajar, han hecho un muy buen entrenamiento y ese es el camino, no hay otro.

¿En qué va a cambiar el Badajoz con Agustín Izquierdo?

A medida que pasen los partidos vosotros lo iréis valorando y viendo. Intentaré que sea un equipo competitivo y a partir de ahí no me gusta aventurar cosas. Me voy a dedicar a trabajar y la afición irá valorando el trabajo que se está haciendo.

¿La directiva le ha pedido un objetivo concreto?

No hemos hablado nada de objetivos. Evidentemente lo que quieren es que el equipo esté lo más arriba posible y se hagan bien las cosas, pero no me han marcado ningún objetivo.

Y como reto personal, ¿qué meta se marca?

Ganar al Azuaga. De verdad que no pienso en otra cosa. Trabajar estos días que tenemos, que son pocos, bien el partido y sacar los tres puntos. No tengo otro objetivo. Trabajaremos la semana bien, intentaremos recuperar lesionados, pero después de Azuaga ya pensaremos.

Después de Azuaga, el destino le coloca ante Jerez, Don Benito y Extremadura, los tres equipos que ha entrenado y de máxima exigencia.

Es curioso, pero ya iremos paso a paso. Cuando llegue la semana que viene ya hablaremos del equipo que nos toque. Insisto, no me quiero distraer ni lo más mínimo en nada.

Ha seguido habitualmente al equipo. ¿Tiene una explicación para saber qué le ha podido pasar?

No voy a entrar a valorar lo que ha pasado de aquí para atrás. Tampoco es mi función. Lo que me importa es lo que pase a partir de hoy. Intentaré trabajar lo mejor posible, con nuestra metodología, nuestra forma de ver el fútbol y a partir de ahí espero que también ese pelín de suerte que necesita este deporte esté con nosotros.

¿Piensa que el Badajoz todavía puede aspirar al título?

Vamos a trabajar para intentar sacar los máximos puntos posibles. Cuando pasen los partidos que faltan veremos dónde estamos y si hemos hecho el trabajo suficientemente bien para jugar la fase de ascenso lo valoraremos. Pero tampoco me preocupa. No voy a pensar en tres o cuatro meses porque lo importante es ahora.

Ha metido a Don Benito, Jerez y Extremadura en seis fases de ascenso, pero nunca culminó el trabajo con el salto a Segunda B. ¿Le obsesiona?

Estoy tremendamente satisfecho de lo que he hecho en los equipos en que he estado. Siempre que llegas a un sitio intentas cumplir el objetivo máximo y ésta no es una excepción. Voy a intentar llegar al objetivo máximo y a partir de ahí el trabajo nos pondrá en nuestro lugar.

No entrenaba desde hace dos años y medio desde que el Extremadura se jugó el ascenso en casa ante el Granada B. ¿Fue quizás su eliminación más dolorosa por lo cerca que estuvo?

Además nos quedamos los dos años en el último partido, pero son circunstancias que pasan. En Almendralejo me trataron fenomenal, tengo un recuerdo estupendo, le tengo muchísimo cariño y mantengo una gran relación tanto con el presidente Franganillo como con la afición. Y mi agradecimiento al trato que tuve allí será eterno. Soy un azulgrana más. Estoy entrenando al Badajoz y soy del Badajoz, pero también soy un azulgrana más porque cuando te tratan tan bien en un sitio tienes que ser agradecido.

¿Tanto le marcó que decidió tomarse un respiro y desconectar?

No, yo quería entrenar. Había opciones, pero con el club que pretendía mis servicios al final no llegábamos a un acuerdo. Para que un entrenador dirija a un equipo se tienen que dar una serie de circunstancias y no se dieron.

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