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efe/redacción
Miércoles, 28 de noviembre 2018, 17:28
El complejo agroganadero de Los Pajares, situado en la localidad de Santibáñez El Alto (Cáceres) y el conjunto de chozos de la finca 'Las Mil y Quinientas', de Llera (Badajoz), son algunos de los exponentes en Extremadura del llamado arte de construir muros en piedra seca, desde hoy Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El Comité de Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco ha decidido hoy inscribir en su lista este arte tradicional de zonas rurales de Croacia, Chipre, Francia, Grecia, Italia, Eslovenia, Suiza y España.
En el caso de España, la candidatura incluía a nueve comunidades autónomas en las que este arte está presente, como son Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cataluña, Extremadura, Galicia y Valencia.
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En la región hay notables diferencias entre una arquitectura serrana, de montaña, propia de las comarcas más norteñas e insertas en las estribaciones de la Sierra de Gredos y otra del llano, que se puede hallar en las áreas cerealistas de la penillanura y en las comarcas que bordean las Vegas del Guadiana.
Por ello, como ejemplos de esta transición, la región presenta las adhesiones de 'Las Corralás', de Torrequemada, 'Los Molinos', de Arroyomolinos y el 'Cocedero de Chochos', de Monesterio.
Según explicó la Junta cuando informó de la presentación de la candidatura, la piedra seca o piedra en seco es una técnica utilizada para levantar inmuebles, o estructuras de inmuebles, utilizando materiales, generalmente la propia piedra local, sin aplicar ningún tipo de argamasa o aglomerante para proporcionar solidez al conjunto.
Un simple recorrido en coche por las carreteras extremeñas es suficiente para descubrir que la región dispone de un amplio patrimonio arquitectónico realizado mediante la técnica denominada piedra seca. No es necesario detener el vehículo para observar que junto a muchas de las vías que transcurren por la comunidad se levantan muros de poco más de un metro de altura que separan las fincas. Estos elementos, más visibles en la provincia de Cáceres por motivos que se arrastran desde la repoblación del territorio en la Edad Media que en la de Badajoz, son solo un ejemplo de este método constructivo que se basa en la superposición de piedras y en el que el término seca refleja que no utiliza argamasa para la unión de las rocas.
En Extremadura existen cinco conjuntos arquitectónicos construidos con piedra seca que están declarados como Bien de Interés Cultural o con el expediente ya incoado y a la espera de su aprobación.
Uno de los ejemplos más destacados del patrimonio que la región tiene en este sentido se encuentra en la finca Las Mil y Quinientas, ubicada en la localidad de Llera y de propiedad municipal. En este terreno, de unas 500 hectáreas, hay más de un centenar de construcciones de diferentes tipologías que fueron declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2013
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