

Secciones
Servicios
Destacamos
El 85% de las farmacias de Extremadura están en el medio rural, y prácticamente todas ellas tienen un mismo problema que se agrava en ... estas fechas, y es la dificultad para encontrar un farmacéutico adjunto al que contratar para reforzar la plantilla en verano o para que el titular se pueda ir de vacaciones». El diagnóstico es de Juan José Hernández Rincón, presidente del Colegio oficial de farmacéuticos de Cáceres. Y lo que él cuenta lo ratifican quienes regentan una botica en uno de esos municipios pequeños que abundan en la comunidad autónoma.
Ana Cristina Pérez, por ejemplo, la farmacéutica de La Cumbre (831 empadronados según el INE, al lado de Trujillo). «Es muy difícil –asegura– encontrar un farmacéutico adjunto para una semana o dos». «En nuestra región –añade– somos muchas las farmacias que no nos podemos permitir tener en plantilla a un adjunto todo el año».
«Somos un establecimiento sanitario, y eso impone una serie de obligaciones legales que no tienen otros negocios de cara al público, pero no dejamos de ser una empresa», recuerda la licenciada, que explica también que «este problema de la dificultad para encontrar licenciados lo padecemos desde hace años».
Juan José Hernández Rincón
Presidente del Colegio oficial de farmacéuticos de Cáceres
No es una cuestión de falta de profesionales, porque en España hay cada vez más. Al acabar el año pasado eran 79.288 colegiados, 1.160 más que un año antes.
«Seguro que hay alguna fórmula para solucionarlo», confía Pérez, que atiende también el botiquín (un establecimiento más pequeño y que abre menos horas dependiente de una oficina de farmacia cercana) de Santa Marta de Magasca (302 vecinos).
Más al norte está Pedro Cotrina, tras el mostrador de la Farmacia El Robleo en Hervás. «Es una evidencia que este problema existe, y de hecho llevamos años intentando encontrarle una solución», contextualiza el boticario, que en estos dos meses de verano tiene más trabajo de lo normal.
En primer lugar, porque Hervás es uno de los destinos turísticos más destacados de la región, que gana visitantes por año. Y a estos viajeros hay que añadir los emigrantes, que no perdonan un verano en el pueblo en el que se criaron , algo que ocurre en toda la región. De hecho, hay municipios que duplican e incluso triplican su población en julio y sobre todo en agosto. Esto supone más cañas tiradas en los bares y más gente en las piscinas y más clientes en los restaurantes, pero también más Nolotil, Adiro, Enantyum o Paracetamol vendidos en las farmacias. Hasta el punto de que algunas de estas oficinas precisan de refuerzos para mantener la calidad en la atención al paciente.
Pedro M. Cotrina
Farmacéutico en Hervás y vocal de oficina de farmacia en el Colegio oficial de Cáceres
«Todos esos factores hacen que nos aumente el trabajo», constata Cotrina, que añade otro factor: la presión asistencial que tiene desbordados algunos centros de salud. El Servicio Extremeño de Salud ya ha explicado que no suple las bajas de los médicos porque no hay doctores para contratar por mucho que los busque. Y es que al final, es una cuestión matemática: hay menos médicos precisamente en las fechas en que aumentan los pacientes. La consecuencia es previsible: llamas al centro de salud y te dan cita para dentro de una semana.
Y en esta situación, las farmacias son un asidero para muchos de los que presentan afecciones poco relevantes desde un punto de vista clínico. «Efectivamente, estamos absorbiendo una parte de esa presión asistencial que hay en los centros de salud», reafirma el farmacéutico de Hervás. «La gente –sigue– viene sobre todo con problemas de salud leves pero agobiada, y acude a nosotros en busca de soluciones».
«El problema para encontrar farmacéuticos a los que contratar como adjuntos –analiza Cotrina– tiene también mucho que ver con las propias características de Extremadura, una región grande y con población dispersa». «El Colegio tiene este problema en la mesa desde hace tiempo, y lo hemos tratado muchas veces porque es importante, hasta el punto de que hay compañeros que tienen dificultades para irse de vacaciones o para que les cubran durante una baja».
«El mundo rural no resulta atractivo para una mayoría, que prefiere irse a sitios más grandes», apunta para concluir el farmacéutico de Hervás. Un colega suyo explica que el problema afecta también a municipios más grandes. «Puse un anuncio buscando un farmacéutico para trabajar de abril a octubre, y recibí solo un currículum, y me pedía empezar a trabajar en julio», cuenta este profesional.
El análisis que él y sus compañeros hacen incluye otro elemento : el tipo de contrato. Los de una semana, dos o un mes y en horarios de mañana y tarde lo tienen difícil para competir con los de la administración, que son más largos y con mejor remuneración y horarios. Y además, en las ciudades grandes, a los farmacéuticos no les suelen faltar ofertas para cambiar de empresa cada poco.
«Algún año hemos intentado desde el Colegio ofrecer contratos de dos meses o incluso tres, para todo el verano, atendiendo varias oficinas, pero nada, la gente mayoritariamente no se quiere ir a vivir a los pueblos», explica el presidente del Colegio de Cáceres, provincia con más municipios pequeños que Badajoz, y por tanto, con más boticas que pasan apuro económicos.
Lo demuestra un dato: de las 33 farmacias VEC (de Viabilidad Económica Comprometida) que hay en Extremadura, 30 están en la provincia de Cáceres, donde representan casi un diez por ciento del total (hay 287). Las VEC son aquellas que reciben una subvención pública porque su facturación no alcanza un determinado tope.
«Hay, además, otro problema –completa Juan José Hernández–, y es que el 70% de los licenciados y en torno al 60% de los titulares de las oficinas de farmacia son mujeres, y esto complica aún más la conciliación».
En este diagnóstico, hay que tener en cuenta también que como apuntaba al inicio la farmacéutica de La Cumbre, negocios como el suyo no son equiparables a otros, al tener la consideración de centros sanitarios. Esto tiene varias implicaciones. Una de ellas es que no pueden cerrar sin tener antes la autorización de la Junta de Extremadura. La consejería suele darles permiso, pero bajar la persiana y marcharse dejando al frente a un técnico en vez de a un licenciado en Farmacia supone exponerse a ser sancionado.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Favoritos de los suscriptores
Recomendaciones de HOY
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.