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Antonio J. Armero
Cáceres
Domingo, 2 de diciembre 2018, 08:53
Hace cuarenta años, dar y asistir a un mitin político tenía su riesgo. O al menos así lo percibían algunos de los que hablaban y de los que les escuchaban. «Yo adquirí la costumbre de llegar un par de horas antes del acto y hablar con el jefe de puesto de la Guardia Civil, para pedirle que los guardias no rondaran ostensiblemente por delante del local, porque involuntariamente espantaban a los vecinos –entonces no asistían mujeres a los mítines– que hacían amago de acercarse al lugar».
El recuerdo es de Luis Yáñez-Barnuevo, uno de los veinte políticos que los extremeños de 1978 eligieron para representarles durante la legislatura cero de la democracia española. La constituyente, la que cocinó la Constitución que el próximo viernes, día 6, cumplirá cuarenta años. Rodríguez Ibarra –que era el más joven de todos y no contaba con salir elegido–, Ramallo, Sánchez de León, Castellano, Naranjo, Sánchez Cuadrado, Bermejo, Masa, Cañada, Hurtado...
Apellidos que sustentan en la región los cimientos de la época de las primeras libertades tras la dictadura franquista. Algunos trascendieron de la política extremeña a la española y permanecieron en el espacio público durante la mayor parte de su vida. Otros, como Felipe Romero o Antonio Rodríguez, vivieron ese momento político, quizás el más importante de la historia contemporánea nacional, y se volvieron a su trabajo anterior.
Las vidas de unos y otros han seguido caminos distintos. Pero hay algo que les une. Hace cuatro décadas todos eran debutantes. Hoy, todos los que están en disposición de hacer memoria y explicarla repiten la palabra ilusión cuando hablan de aquellos días. Y todos subrayan el abismo que separa la política de entonces de la de ahora.
Enrique Sánchez de León | Diputado de UCD por Badajoz
«No quiero caer en el tópico de que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero en lo moral hemos bajado mucho». La reflexión la firma Enrique Sánchez de León (84 años), uno de los nombres clave de los primeros tiempos de la democracia en Extremadura. Adolfo Suárez, a quien define como «el motor de la Transición», le eligió como ministro de Sanidad y Seguridad Social, y ese cargo es, quizás, la cumbre de un currículum que incluye otros muchos, entre ellos la dirección general de Política Interior en el Ministerio de la Gobernación.
«En términos generales, guardo un buen recuerdo de aquella época», resume el exdiputado, que vive en Madrid, donde está el despacho de abogados en el que centró su vida profesional tras abandonar la política activa. «La Transición fue un momento de excelsitud social en España», valora Sánchez de León, uno de los fundadores del partido regionalista extremeño AREX, donde comenzó su andadura política junto a Decoroso Tovar Díaz, el nombre que él elige al pedirle uno de entre los políticos de aquella época en la región. «Entonces, ninguno éramos profesionales de la política, y hoy sí lo son muchos. Ahora, casi todos los partidos defienden sus intereses electorales por encima de todo, cosa que no ocurría hace cuarenta años», opina el exministro, partidario de «modificar el título octavo (la organización territorial del Estado) de la Constitución».
Desde Madrid, el exministro sigue muy pendiente de todo lo que ocurre en la comunidad autónoma, donde continúa parte de su familia. «Estoy en contacto continuo con mi tierra, y eso que los políticos de aquella época sufrimos el silencio oficialista –lamenta–. Somos gente a olvidar».
Luis Ramallo García | Senador de UCD por Badajoz
A Luis Ramallo le entregaron un ejemplar numerado de la Constitución, en la que está su firma junto a la del resto de quienes integraron las Cortes constituyentes, y él le dio ese ejemplar a su hijo. Es un regalo que no pueden hacer muchos. «Los políticos de entonces estábamos más formados que los de ahora, y eso hacía que en el Congreso y en el Senado hubiera más calidad, mejores discursos», resume el veterano dirigente, que vive en Madrid pero viaja a Badajoz regularmente. «Paso en mi ciudad menos tiempo del que me gustaría», apostilla.
«Hace cuarenta años –explica–, Extremadura era como una bici asincrónica, con una rueda que iba hacia delante y otra hacia atrás, y nos tocó trabajar mucho, aunque el recuerdo que tengo de esos años es magnífico, porque fue una etapa apasionante». «La política de entonces y la de hoy se parecen como un huevo a una castaña», condensa en su conocido estilo directo Ramallo, que tras pasar por UCD se convirtió en un nombre de peso en el PP nacional. Dejó la política activa en el año 2000 y se incorporó a su puesto de notario. «Como Mariano Rajoy», ilustra el exdiputado, que fue el primer presidente de la Junta de Extremadura preautonómica. «Tengo guardados seis tomos de intervenciones mías en el Congreso», detalla Ramallo, que cree que «los diputados y senadores actuales no se oponen a sus jefes para defender a su región, porque saben que eso les puede pasar factura en el partido y no tienen otro trabajo, son profesionales de la política». «Deberían exigir cinco años de alta en la Seguridad Social antes de ser cargo público», propone el exsenador y exdiputado, que dice haberse divertido mucho en el Congreso «con esas batallas que mantuve –rememora– con Alfonso Guerra, Carlos Solchaga o Miguel Boyer». «Al principio de retirarme sí que echaba de menos la política –admite–, pero ya no».
Antonio Rodríguez Reguera | Senador de UCD por Cáceres
Antonio Rodríguez Reguera estuvo en la política de paso. Formó parte de la legislatura constituyente y una vez acabada se volvió a su puesto de trabajo como ingeniero técnico del IRYDA (Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario) en Cáceres, donde sigue viviendo. «En los años setenta –evoca–, yo era un joven con inquietudes políticas, y de hecho estudié Políticas y Económicas, y tuve la suerte de vivir aquellos años como político. Fue una época marcada por la ilusión y el miedo que tenía la gente, algo que al final resultó un buen maridaje».
Y eso que la experiencia de ser senador no era rentable económicamente. «A mí me costó dinero», asegura. «En 1977, me daban 65.000 pesetas (391 euros), y en 1978 subió a 115.000 (691), pero había que estar en Madrid, vivir allí, viajar...». Cumplida la legislatura constituyente, él se volvió a su tierra, desde donde sigue la política, que según confiesa, aún le «interesa mucho».
Luis Yáñez-Barnuevo García | Diputado del PSOE por Badajoz
Un par de meses antes de las elecciones de junio de 1977, los afiliados del PSOE de la provincia de Badajoz se reunieron. «No éramos más de quince o veinte», detalla Luis Yáñez-Barnuevo, uno de los que participó en ese encuentro de «estudiantes, maestros y algún superviviente de la Guerra Civil». Él encabezó la lista al Congreso, y recuerda aquella campaña electoral como una experiencia iniciática.
«En la mayoría de los pueblos encontramos un eco notable, pero en otros nos sorprendía un vacío llamativo», relata el político andaluz. «Hasta que nos dimos cuenta –continúa– de que cuando la pareja de la Guardia Civil rondaba el local donde íbamos a hablar, normalmente una escuela habilitada por la Junta Electoral, espantaba involuntariamente a los vecinos –entonces no asistían mujeres a los mítines– que hacían amago de acercarse al lugar. Adquirí entonces la costumbre de llegar dos horas antes del acto y hablar con el jefe del puesto de la Guardia Civil, para pedirle que los guardias no rondaran ostensiblemente por delante del local».
Ese miedo latente convertía algunos temas casi en tabúes. «Confieso –relata el exdiputado– que tardé en atreverme a hablar en un mitin de la famosa matanza de Badajoz de agosto de 1936, y cuando me atreví, lo hice con prudencia, para no despertar al dragón durmiente pero aún poderoso del franquismo».
Con el paso del tiempo, «poco a poco –recuerda–, la gente fue perdiendo el miedo, pues la dictadura estaba muy cercana y la guerra no tan lejos, y numerosos trabajadores, campesinos y funcionarios acudían a los mítines». Una vez que resultó elegido, le tocó «viajar casi todos los fines de semana en tren nocturno desde Madrid hasta Extremadura, para recorrer la provincia de Badajoz de arriba a abajo».
En la capital del país, Yánez-Barnuevo recuerda «haber estrechado lazos con Rodríguez Ibarra». Años después, ya en su faceta de eurodiputado –fueron ampliamente recogidos por la prensa los episodios que protagonizó en los años 2008 y 2010, cuando Cuba le prohibió entrar al país– hizo lo propio con otro extremeño, Alejandro Cercas. «La política –reflexiona ahora– ha cambiado mucho desde entonces. Nuestra generación entró en ella por obligación moral». Los cambios sociales ocurridos aconsejan, a su criterio, reformar la Constitución «en varios apartados, como el título octavo o el papel del Senado como verdadera cámara territorial, y hay que feminizarla y europeizarla».
Pedro Cañada Castillo | Senador de UCD por Cáceres
Euforia, ilusión, sorpresas. Son palabras que Pedro Cañada Castillo (82 años) menciona al hablar sobre lo que ocurrió hace cuatro décadas. Él es el único de los veinte políticos extremeños de la legislatura constituyente que sigue en política activa, al frente del partido Extremadura Unida, y quizás por esto, su mirada hacia atrás incluye la melancolía. «Yo pensaba entonces que podíamos hacer grandes cosas por nuestra región, pero comprobé que los que mandaban podían mentir, decir algo y no cumplirlo».
Del día a día en aquel primer Senado, no ha olvidado «la sensación al cruzarte con gente que solo conocías por la prensa, como Rafael Alberti, Santiago Carrillo o Dolores Ibárruri, 'La Pasionaria'; o escuchar que tal o cual general había amenazado a Adolfo Suárez, que cada día nos traía una sorpresa». «Cuando se legalizó el Partido Comunista, alguien de nuestro partido dijo 'Acabamos de perder cinco millones de votos'», rememora Cañada, que solía viajar de Extremadura a Madrid en coche con Pablo Naranjo, senador socialista. «Entonces había mucha menos rivalidad política que ahora», cree el exsenador, exdiputado regional y exalcalde de Calzadilla, un nombre clave en la historia del regionalismo que tiene una queja: «Extremadura no pinta nada en España, a nuestros representantes en Madrid se les oye muy poco».
Felipe Romero Morcillo | Diputado de UCD por Cáceres
«El día que Decoroso Tovar, secretario provincial de UCD, me llamó a casa por teléfono y me pidió el DNI y otros datos personales para incluirme en la lista al Congreso de los Diputados, yo le dije: 'Me estás poniendo delante de un piquete de la Guardia Civil'». Felipe Romero (81 años) cuenta la anécdota para ilustrar el ambiente político y social de la época. «Había miedo, pero ganó la ilusión», resume el exdiputado, que afirma que la política fue «un accidente» en su vida.
Una feliz casualidad, porque él define aquella época como «apasionante». Quien le metió en esa aventura fue Rafael García Plata, hijo de uno de los mejores amigos de su padre. «Entonces, todos éramos profesionales de distintos ámbitos, y nos metimos en política por vocación de servicio público. Ahora hay muchos que han hecho de la política su profesión», reflexiona. Él se echó a un lado al disolverse UCD. Se volvió a su puesto de técnico de Telefónica en Cáceres, y vive desde hace años en Malpartida de Cáceres.
Vicente Sánchez Cuadrado | Senador de UCD por Badajoz
Vicente Sánchez Cuadrado (84 años) se hizo y se pagó sus propios carteles para la campaña electoral de 1977. También eligió su lema. Uno muy directo: 'Dame tu voto para el Senado'. Pero alguien, en Olivenza, puso una 'm' en el lugar de la 'v', y el eslogan ganó en originalidad:'Dame tu moto para el Senado'. Es uno más de los muchos buenos recuerdos de sus primeros años en política, a la que llegó de la mano de Joaquín Garrigues. «Fue un momento ilusionante, nos llevábamos bien los de todos los partidos, porque compartíamos un objetivo: derribar a la dictadura», evoca.
«En aquellos años –sigue–, iba mucha gente a los mítines, y nos hacían preguntas. Los políticos de entonces pensábamos en los intereses del partido mucho menos que los de ahora». Tras UCD, él paso al PP. Y al dejar la política activa, se centró en su faceta empresarial. Vive en Badajoz. Para él, «la Constitución nos sacó de un problema profundo –afirma–, pero había que haberla reformado ya. Hacerlo ahora va a resultar más traumático».
Joaquín Hurtado Simón | Senador de UCD por Cáceres
Cuatro décadas después, Joaquín Hurtado (85 años) vive entre Madrid y Coria, la localidad cacereña de la que fue alcalde y en la que mantiene familia y amigos. «Guardo muy buen recuerdo de mi época en las Cortes constituyentes –evoca–, a las que solía ir con Pedro Cañada, aunque con el político con el que tuve más relación fue con Felipe Camisón». «En el 78, la gente estaba muy ilusionada», rememora el exsenador, para quien «la política ha cambiado mucho desde entonces, y no para bien». «El entusiasmo que teníamos –opina– no lo tienen los políticos de hoy».
Salvador Soriano | Diputado del PSOE por Badajoz
Después de Luis Yáñez-Barnuevo y antes que Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Salvador Soriano Pérez ocupó el número dos en la lista del Partido Socialista Obrero Español al Congreso por la provincia de Badajoz en las elecciones de junio de 1977. Profesor no numerario (colectivo conocido en su época como los PNN) del Instituto Nacional de Bachillerato, se mantuvo como diputado únicamente en la legislatura constituyente que va de 1977 a 1979. En la actualidad, Salvador Soriano Pérez es presidente del PSOE de la localidad andaluza de Vélez-Málaga.
Pablo Castellano Cardalliaguet | Diputado del PSOE por Cáceres
El suyo es un nombre histórico para la izquierda española. Y su carrera política, de las más prolíficas de entre los veinte políticos elegidos en Extremadura para forma parte de las Cortes Constituyentes. Pablo Castellano Cardalliaguet fue diputado por el PSOE de 1977 a 1986, y por Izquierda Unida de 1989 a 1993 y de 1996 al año 2000. Abogado, fue secretario de la Mesa del Congreso y presidente de la comisión de Justicia e Interior. Formó parte de la comisiones ejecutivas del PSOE (de 1970 a 1975) y de UGT (de 1970 a 1976). También fue miembro de la presidencia federal de IU y presidente del PASOC.
Manuel Jesús García Garrido | Diputado de UCD por Badajoz
Más conocido por su faceta universitaria que por la política, Manuel Jesús García Garrido fue el primer rector de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (ocupó el cargo de 1972 a 1974). Fue decano de Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela, ayudó a fundar la Universidad de Extremadura y a que Mérida contara con un centro de la Uned.
Natural de Fuente de Cantos, estudió en Azuaga y en Badajoz, se licenció en Derecho por la Universidad de Sevilla y se especializó en Derecho Romano, disciplina en la que está reconocido como uno de los mayores expertos del país. Fue discípulo de Álvaro d'Ors, y estudió en Suiza e Italia. Además de dar clases, escribió varios libros, entre ellos 'Miscelánea romanística' y 'El Comercio, los negocios y las finanzas en el mundo romano'. Le han sido concedidas la orden de San Raimundo de Peñafort y la Gran Cruz de la orden civil de Alfonso X El Sabio. Es catedrático emérito en la Uned.
Antonio Masa Godoy | UCD Congreso
Licenciado en Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales, Antonio Masa Godoy ha ejercido como economista, auditor de cuentas y empresario. No continuó su carrera como diputado en el Congreso más allá de la legislatura constituyente, y centró su carrera profesional en el ámbito empresarial, particularmente en el sector agrícola. Su padre fue alcalde de Badajoz de 1944 a 1954, y él fundó Coeba (Confederación Empresarial de Badajoz) y su equivalente regional, la Creex (Confederación Regional Empresarial Extremeña). En los dos colectivos ejerció como presidente.
Masa Godoy (76 años) ha sido también consejero de la aerolínea Iberia, presidente de la Caja Rural Provincial de Badajoz y de Cepyme (Confederación Española de la Pequeña y la Mediana Empresa), además de vicepresidente de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales). Los problemas de salud le obligaron a dejar a un lado su faceta profesional en el año 2015.
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