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Y extremeños que se preguntan por su futuro allí

Y extremeños que se preguntan por su futuro allí

Jóvenes de la región afincados en Inglaterra narran cómo viven desde el referéndum y qué futuro les aguarda

Sábado, 25 de enero 2020, 09:05

Se estima que la cifra de extremeños que viven en Reino Unido ronda el millar de personas –953 en 2017–, una cifra que se supone será menor en unos años cuando el 'brexit' aísle un poco más a esta isla en la que muchos españoles acuden no solo a aprender inglés sino a labrarse un futuro.

Es el caso de Fernando, Beatriz o Santiago. Estos extremeños tienen la nacionalidad británica, la residencia indefinida denominada 'settled status', al más que afincado, status diferentes provocados ante la posibilidad de que su nuevo país saliera de la Unión Europea. En lo que todos coinciden en que a los tres el resultado del referéndum que dio lugar al 'brexit' les cogió por sorpresa, ninguno lo esperaba.

Fernando Orden | En Londres

«Existe la sensación de que este país no te quiere»

Fernando Orden Rueda es de Badajoz, tiene 29 años y vive en Londres desde agosto de 2017, pero lleva en Inglaterra desde septiembre de 2013, ya que vivió antes en Cambridge y Manchester. Este joven estudió Biotecnología y se fue a investigar el cáncer de mama con una beca de Medicina Genética. Estuvo después en un departamento de I+D en una empresa farmacéutica y en la actualidad sigue en sector, pero ahora en el departamento médico.

«Estaba en Cambridge cuando el referéndum (23 de junio de 2016) y no me enteraba mucho de lo que pasaba porque el sector científico es como una burbuja, pero lo que estaba claro es que allí todo el mundo estaba en contra del 'brexit'. Recuerdo los carteles de 'remain' a favor de quedarse en la UE, así que no le di importancia porque nunca pensé que saliera el 'brexit'».

Pero un 51,8% se pronunció a favor de abandonar la UE. «Nos quedamos todos sorprendidos –prosigue–, fue un día muy triste, la oficina estaba bastante silenciosa esa mañana y no sabíamos qué iba a pasar»

A este extremeño le afecta la nueva situación del país donde trabaja incluso siendo ciudadano británico. «Tenía la residencia permanente, porque pedí la nacionalidad por el 'brexit' y me la dieron en noviembre del año pasado. De no ser ahora británico creo que, al menos al principio, no hubiera pasado nada al tener trabajo, pero la pedí pensando en el futuro pues no sé lo que pasará en unos años, pues aunque tengo pensado regresar a España, si quiero sé que después podré volver a Inglaterra pues tengo doble nacionalidad y esto se mantiene de por vida».

Fernando explica no obstante que hay otros procesos intermedios para convertirse en 'settled' (afincado), más sencillo (se tramita desde el móvil y gratuito), no como la petición de nacionalidad que cuesta en torno a 1.500 libras. «Pese a estas facilidades mucha gente se ha ido porque existe la sensación de estar en un país que no te quieren», dice este pacense que niega haber sufrido xenofobia en su zona o sector profesional, pero sabe que en otras partes del país sí se da pues de hecho este sentimiento es el que cimentó el discurso a favor de la salida de la UE.

Beatriz Vera | En Londres

«Ahora para venir a trabajar será más difícil»

Dice Beatriz Vera, pacense de 33 años que vive en Londres, que a ella el 'brexit' también le cogió por sorpresa. «Nunca pensé que podría pasar ya que creo que tanto uno como otro se beneficiaba de las prestaciones de pertenecer a la Unión Europea y viceversa. En ese momento la verdad es que fue como un shock».

Ella estudió Traducción e Interpretación de inglés y francés en Sevilla, y un máster de formación del profesorado por si al final se decantaba por la docencia. Al acabar, decidió viajar a Londres porque siempre había querido vivir en el extranjero. Llegó en septiembre de 2011. Actualmente trabaja como gestora de proyectos en el área de Marketing y Publicidad y tiene residencia indefinida.

Cuando en el referéndum de 2016 salió la opción 'leave' (abandonar la UE) se preguntó, como tantos extranjeros, qué iba a pasar. «Te pones en lo peor pero la verdad es que tanto las empresas como el Gobierno han facilitado muchísima información al respecto garantizando los derechos de los ciudadanos europeos», dice.

«Casi todo el mundo pensaba que el resultado sería permanecer dentro de la UE. De hecho, la mayoría de los votos a favor fueron en zonas rurales ya que en Londres la mayoría de los votantes se decantaron por permanecer. Dicen que una posible causa del resultado fue que, al hacer tan mal tiempo aquel día, muchas personas no acudieron a las urnas ya que daban por sentado que el 'brexit' no iba a ganar».

No obstante, a ella cree que aquel resultado no le afectará, al menos por ahora, al tener la residencia permanente la cual se puede adquirir después de llevar cinco años residiendo y trabajando en el país. Pero su opinión es que «hay mucha incertidumbre y la habrá hasta que se decidan y cierren todos los acuerdos con Europa este año.

«Creo –concluye Beatriz– que para aquellos que quieran venirse aquí como yo me vine hace nueve años a buscar trabajo sin tener ninguna oferta cerrada antes de venir será más difícil, ya que supongo que se necesitarán visados de trabajo y no será tan fácil conseguir empleo como hasta ahora».

Santiago Porro | En Cambridge

«Nadie sabe qué va a pasar, ni los propios británicos»

Santiago Porro y su pareja Ana Crespillo son de Don Benito y ahora viven en Cambridge. Él tiene 33 años y llegó a Inglaterra en 2014, un año después que ella pues estaba en el paro. Estudió Magisterio en Cáceres y tras unos primeros años en la hostelería, desde el año pasado consiguió un puesto de maestro de primaria. «Hay muchos españoles en Cambridge, varios miles, y nadie sabe qué va a pasar, hay incertidumbre, incluso entre los propios británicos», dice en conversación telefónica a menos de diez días de la salida oficial de la UE, fijada este 31 de enero.

Como tantos extranjeros en Reino Unido, no esperaban que saliera adelante el 'brexit', del que ya ha notado sus primeras consecuencias, como la depreciación de la libra, sobre la que piensa que si afecta a sus pequeñas transacciones, el efecto en grandes empresas que mueven mucho dinero debe ser brutal.

No obstante, él está tranquilo –«de momento», matiza– . No tiene la nacionalidad y ni siquiera la residencia permanente, sino que al llevar más de cinco años trabajando se incorporó al programa 'settled status'. «Tuve que aportar facturas, nóminas, recibos de contribución ... esto me conserva los derechos al menos por dos años, pero mi esperanza es que los gobiernos español y británico lleguen a algún acuerdo porque hay muchos más ingleses en España que españoles aquí», explica este extremeño emigrado que conoce a otros extranjeros que viven en una situación mucho más incierta que él pues se encuentran en una lista de espera. «Yo diría que nadie sabe muy bien qué va a pasar, ni los propios británicos», concluye.

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