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A coche por minuto. Quince vehículos con matrícula portuguesa han parado en la gasolinera situada frente al recinto ferial de Badajoz en apenas un cuarto ... de hora. Son las once de la mañana y el trabajador de la estación de servicio se mueve con rapidez entre los surtidores de combustible y las celdas donde tienen las bombonas de butano.
Porque si los carburantes están bastante más caros en Portugal que en España, la diferencia de precio es abismal en el butano. «A 35 euros está; es la primera vez que compro en España», dice un cliente con marcado acento portugués mientras descarga una bombona vacía de su coche. Su enfado hace que exagere, aunque no mucho. Las bombonas cuestan cerca de 30 euros en el país luso.
No está solo. Delante de él esperan otras cuatro personas con sus maleteros abiertos. Según los van cerrando, solo en uno de ellos aparece una matrícula española. El ahorro de comprar en Badajoz es considerable: el precio aquí es de 17,75 euros, según anuncian los carteles que pueden verse en varias estaciones de servicio de la ciudad. La mitad que en Portugal. Es una diferencia que compensa el trayecto desde las poblaciones más cercanas a la frontera.
Y más ahora. La subida de los precios de los carburantes en el país vecino hace que los ciudadanos portugueses aprovechen también para llenar el depósito de su vehículo. No es una novedad, pero en los últimos días se está notando bastante más presencia de conductores lusos en las gasolineras de la ciudad.
En Portugal se ha incrementado, desde este lunes, en 18 céntimos el precio del diésel y 14 el de la gasolina. El litro ya supera los dos euros en algunos combustibles. «Hay muchos portugueses, pero el fin de semana tuvimos a muchos más», reconocen los trabajadores de esta gasolinera ubicada frente a Ifeba.
En Extremadura todavía no se ha llegado a esos precios, pero sí hay gasolineras en España donde se ha superado la barrera de los dos euros por litro de combustible. Esta semana alguna estación de servicio del País Vasco ya ofrecía el litro de gasolina 98 a 2,012 euros. Una imagen que contrasta con los precios a los que estuvieron los carburantes, en algunos casos por debajo del euro el litro, durante el primer confinamiento de la pandemia.
La tendencia al alza tiene pinta de mantenerse. Las previsiones de los expertos apuntan a que el escenario económico internacional va a llevar también los carburantes de consumo más habitual, el gasóleo A y la gasolina 95, a cotas superiores a los dos euros por litro.
La presencia de conductores portugueses en las gasolinera española es habitual en la Raya. No solo en Extremadura, también en Castilla y León y Andalucía, por ejemplo. En las estaciones de servicio de Badajoz es una imagen que se repite, porque los carburantes suelen estar más baratos en España que en Portugal. «Nosotros no lo estamos notando más que antes de esta última subida de precios; pero es que ya atendemos habitualmente a muchos portugueses», señalan en Galp, al mismo tiempo que indican que ser una multinacional portuguesa hace que los conductores lusos se fijen en ellos con más facilidad.
Pese al constante incremento en los precios de los carburantes de las últimas semanas que se ha producido en España, llenar el depósito a un turismo –una media de 50 litros– es a día de hoy entre diez y quince euros más barato en Extremadura que del otro lado de la frontera.
Es una diferencia que se ha ampliado recientemente. Por ello, los conductores que cruzan la frontera prefieren repostar en territorio español. Incluso hay portugueses que vienen únicamente para hacerlo. «Esta vez he venido solo a echar gasolina, pero lo hago también cuando vengo a Badajoz a comprar o a otras cosas», dice Jose Santos, que vive en Elvas, mientras espera a que le llenen el depósito de su coche.
Al igual que él, dos trabajadoras que se bajan de un vehículo comercial rotulado con dirección en Elvas indican que paran en esta gasolinera ubicada frente a Ifeba con asiduidad. «En Portugal está mucho más caro», explican el motivo.
Es una práctica que no solo se observa en los particulares. En la zona de El Nevero es muy habitual, como también en la que está junto al hotel Las Bóvedas, que reposten camiones que van a cruzar la frontera o que acaban de hacerlo. Son vehículos que tienen unos consumos muy elevados depósitos que superan los mil litros, por lo que el ahorro que tienen estos trabajadores en sus desplazamientos es muy importante.
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