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¿Qué ha pasado hoy, 3 de abril, en Extremadura?
Trabajo. El artesano en su taller, con la reparación de un sillón de mimbre. J. S. P.
Premio para el último mimbrero de la región

Premio para el último mimbrero de la región

Eduardo Pablos. La Comisión Regional de Artesanía concede el título de maestro al que considera que es el único profesional que trabaja el mimbre en Extremadura

Javier Sánchez Pablos

Domingo, 17 de noviembre 2024, 08:05

El trinar de los pájaros, una de sus aficiones junto a la radio, que no para de sonar. Son las únicas compañías que tiene el artesano trujillano Eduardo Pablos durante sus largas jornadas de trabajo. Su taller está ubicado en un amplio doblado de una casa antigua en Huertas de Ánimas, donde rezuma tranquilidad.

Sin embargo, esa calma se ha visto truncada los últimos días por las numerosas llamadas de teléfono de familiares, amigos y clientes para felicitarle por un reconocimiento a una larga trayectoria.

La Comisión Regional de Artesanía de Extremadura ha concedido el título de 'maestro artesano' a este especialista del mimbre por su destacada y amplia trayectoria con las fibras vegetales. En la actualidad, es el único representante de la región de esta singular modalidad, según fuentes de la organización.

«Me alegra mucho esta concesión porque es un reconocimiento a mi oficio. Además, ayuda a que se valore más aún si cabe el trabajo que realizo, que está en peligro de extinción», apunta con una sonrisa de satisfacción.

Pablos es la cuarta generación de mimbreros. Sus principales mentores fueron su padre y sus tíos, que siguieron la saga familiar de sus antepasados con este peculiar oficio. «Este premio se lo dedico a mi tío Lucas, que falleció recientemente», apunta con la voz emocionada.

Esta larga trayectoria de más de 40 años la comenzó cuando tenía 16. Poco a poco fue aprendiendo las técnicas y los procesos que tiene este oficio hasta lo que es hoy.

Mismas herramientas

Aunque los pedidos se han ido adaptando a los tiempos, asegura que se siguen utilizando las mismas herramientas. En este caso, sus principales utensilios son la tijera de poda, los punzones, los martillos y una navaja. Quizá el único cambio es que antes se utilizaban puntas y martillo y ahora se sella con grapadora neumática. «Es la única máquina moderna que suelo utilizar». También posee otra para aplanar las varillas, pero que puede tener más de 150 años. No hay que olvidar la materia prima, el mimbre de diferentes tamaños, que compra en la zona de Cuenca y Salamanca. Explica que también lo adquiría antes en la zona de Villuercas e Ibores. Sin embargo, las mimbreras se han ido perdiendo. «Los árboles siguen estando, pero no se preparan. Están silvestres», explica este artesano.

Con estas herramientas, Eduardo da rienda suelta a su imaginación para hacer las diferentes creaciones. Sostiene que el manejo del mimbre necesita habilidad, además de fuerza en las manos y en los brazos, sin desdeñar importantes dosis de concentración. No obstante, lo primero es conocer las diferentes técnicas, que se mantienen a lo largo de las décadas con trenzados, cada uno con sus nombres.

Nada más acceder al taller de este artesano trujillano, el visitante puede ver algunas de sus obras. Uno de los elementos que no faltan son los sillones clásicos presentes en establecimientos públicos como hoteles, así como en jardines o interiores de casas particulares. En la actualidad, está recuperando uno que se ha estropeado a lo largo de los años. «La gente se queda sorprendida de cómo queda después de arreglarlo», sostiene.

En otra zona de este lugar de trabajo tiene numerosas cestas, un utensilio muy demandado últimamente para la recogida de setas. Sin embargo, sostiene que las cestas para Navidad se venden menos, ya que se traen de importación o los regalos van en cajas de cartón. También recalca que existe la competencia procedente de los países asiáticos, con «imitación de fibra, pero no tienen la misma calidad», remarca.

Influencer

Una de las novedades en los últimos años ha sido las creaciones relacionadas con los bebés para una influencer, como tronas y cunas, incluso plegables, entre otras obras. Así las muestra también en ese peculiar desván lleno de originalidad. Recuerda que este contacto llegó a través de su padre en una visita a Trujillo. Tras una conversación, vieron lo que se podía hacer y se pusieron de acuerdo con aportaciones por ambas partes para la elaboración de diferentes elementos vinculados con los bebés.

Con gran seguridad, asevera que puede hacer casi de todo en mimbre, eso sí, echándole grandes dosis de paciencia. Con ese buen hacer, ha conseguido llevar sus obras a diferentes puntos del territorio español, bien a particulares, bien a tiendas.

También ha llegado a vender algunas piezas en Burdeos. «Una persona mayor pasó por mi taller, que estaba antes cerca de la Plaza Mayor trujillana. Vio mis productos y comenzó a pedirme. Fue una época muy buena», recuerda con cierta añoranza.

Eduardo reconoce que la clientela suele ser exigente con sus pedidos. A pesar de ello, no le preocupa este hecho, «porque soy muy perfeccionista y lo traslado a mi trabajo. Quiero que salga con la mayor calidad y que esté todo perfecto. Me exijo mucho».

El mejor escaparate de esas creaciones ahora es Internet y las redes sociales. Ya no hace falta tener numerosos catálogos o mandar fotografías a particulares o empresarios para mostrar sus productos.

A pesar de ello, reconoce que la mejor publicidad es el boca a boca. Gracias a ello, tiene clientes que provienen de sus antepasados y que sus familiares han seguido trabajando con él. De hecho, no siempre puede atender a todos los encargos. «Dedico nueve y diez horas, incluso once de forma diaria. También trabajo muchos sábados y algunos domingos», explica. Además, con cierta ironía reconoce que a sus 58 años la edad ya va pesando.

Eduardo también ha participado en numerosas ferias y eventos artesanales. Este 'maestro artesano' no solo ha pretendido que se valore el producto, sino también dar a conocer cómo se hacen esas elaboraciones en sesiones o master-class. En esta línea, explica que va a haber un dinero destinado para la artesanía y se pretende hacer una escuela taller. «Me han propuesto como monitor o maestro y he dicho que sí. No me gustaría que se perdieran todos esos conocimientos y esta tradición. Si no se transmite, se pierden», añade al respecto, orgulloso de su oficio. Por ahora, no hay relevo generacional.

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