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Ana B. Hernández
Sábado, 28 de diciembre 2024, 07:54
Extremadura ha elevado de manera notable el número de espacios cardioprotegidos con los que cuenta gracias a un convenio puesto en marcha este año ... y pionero en el conjunto del país. 130 municipios de la región –77 en la provincia cacereña y 53 en la pacense– cuentan ya con un desfibrilador en otras tantas boticas rurales.
«Es una iniciativa muy positiva y la mejor forma de mejorar la cardioprotección en la zona rural, aumentando las posibilidades de supervivencia ante una parada cardiaca, porque permite el acceso a un soporte vital básico hasta que lleguen los servicios sanitarios al lugar», explica Juan José Hernández, presidente del colegio de farmacéuticos de Cáceres.
«Estamos hablando de ampliar la cardioprotección en 130 municipios de la región en los que residen cerca de 100.000 habitantes», añade Cecilio Venegas, presidente del colegio de farmacéuticos de Badajoz.
Es así, explican ambos dirigentes, porque la instalación de los desfibriladores rurales ha llegado a las localidades extremeñas de menos de 1.500 habitantes, a más municipios de los que se pensó alcanzar en un primer momento. Los criterios iniciales fueron poblaciones de menos de un millar de habitantes que no tuvieran centro de salud ni punto de atención continuada, pero la inversión efectuada por la Junta, unos 350.000 euros aproximadamente según los datos facilitados por los colegios, ha permitido ampliar el número final de municipios beneficiarios.
Ahora entre los 130 municipios que cuentan con desfibrilador también los hay de más de un millar de habitantes y con centro de salud. El denominador común de todos ellos, en cualquier caso, es que cuentan con farmacia o botiquín.
«Yo solicité la instalación del desfibrilador en mi botiquín porque considero que es una iniciativa muy buena y que, por tanto, merecía la pena sumarse a ella para contar con la posibilidad de salvar al menos una vida, porque con solo lograr eso ya habrá valido la pena la inversión y la formación», explica María del Pilar Jiménez, farmacéutica en Baños de Montemayor, una de las localidades cacereñas incluida en el convenio entre la Consejería de Salud y los colegios de farmacéuticos de la región.
La instalación de los desfibriladores, la creación de una red de cardioprotección en la región, arrancó el pasado octubre en la localidad de Aljucén (Badajoz), con la presencia de la presidenta de la Junta, María Guardiola. El acuerdo entre el SES y los colegios de farmacéuticos establece que estos se deben encargar del mantenimiento de los dispositivos y de la formación del personal de la farmacia y también de algunos vecinos. La instalación de los desfibriladores ha culminado este diciembre y también la formación al personal de las boticas, farmacéuticos y auxiliares, en la totalidad de las oficinas en las que se ha instalado una herramienta de fácil manejo que permite una actuación rápida ante una parada.
Los desfibriladores cuentan con unos sensores que analizan el ritmo cardiaco del paciente. Cuando el corazón del paciente deja de latir, el aparato administra la descarga eléctrica a través de la pared torácica para restablecer el ritmo cardiaco normal.
Una vez formados los profesionales de las oficinas de farmacia, los colegios se pondrán ahora en contacto con los alcaldes de los municipios para que ellos elijan a dos o tres personas que residan en la localidad habitualmente para que también estén formadas y, por tanto, en disposición de utilizar los desfibriladores que se han instalado en los 130 municipios. Será posible porque los aparatos están en las fachadas de las farmacias y los botiquines precisamente para garantizar que puedan ser utilizados ante cualquier urgencia y en cualquier horario, esté o no abierta la farmacia en ese momento.
«Esta formación a los vecinos de las poblaciones la vamos a iniciar en enero para aumentar las posibilidades de uso», indica Cecilio Venegas. Aunque los dispositivos instalados ofrecen en todo momento instrucciones sencillas sobre su utilización y, además, se conectan de manera automática con el 112, por lo que los sanitarios de emergencia también puede dar sobre la marcha indicaciones de uso a la vez que se activan los protocolos para que los servicios sanitarios lleguen lo antes posible a la localidad donde se está utilizando el desfibrilador por una parada cardiaca.
Extremadura se convierte así en la primera comunidad española en poner en marcha un proyecto integral para que la población de sus pequeños municipios, que es donde hay menos accesos inmediatos, mejore su respuesta ante las paradas cardiorrespiratorias a través de las farmacias, en algunos casos los únicos dispositivos sanitarios con los que cuentan muchas poblaciones de la comunidad autónoma.
La iniciativa es valorada por los colegios, por los farmacéuticos y también por los vecinos de las poblaciones que ya cuentan con desfibrilador semiautomático. «No podemos estar más que contentos; aunque siempre será mejor que no lo utilicemos, disponer de él es un avance en nuestra seguridad», afirma Pedro Moreno, vecino de Baños de Montemayor. «Es una mejora para la salud de todos, pero es preciso que se forme a más personas para su utilización», aporta Pilar Portela, residente también en esta localidad del norte extremeño.
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