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El tren, primero como aspiración de progreso y más tarde como reivindicación colectiva, ilustra desde mediados del siglo XIX la eterna frustración de los extremeños». Esta frase es una de las conclusiones del libro 'El ferrocarril en Extremadura, pasado, presente y futuro'. El texto, promovido por el Club Senior de la región, deja claro que en esta tierra la instalación de traviesas es mucho más que una obra, es un símbolo del progreso que no llega y animan a los extremeños a volver a «empujar» por su tren.
El objetivo es recuperar el espíritu de 2017 cuando los extremeños se echaron a la calle por un tren digno y llegaron a Madrid. Recientemente, y coincidiendo con la visita del ministro de Transportes, José Luis Ábalos, el presidente regional Guillermo Fernández Vara anunció que se volvería a reunir el Pacto por el Ferrocarril. Esta entidad, que abandonaron el PP y Unidas Podemos en su día decepcionados por los resultados, pretende acelerar los plazos. Por el momento la Junta solo especifica que la reunión será después del verano.
El Club Senior es una asociación que reúne profesionales de distintas disciplinas con el objetivo de ayudar a la región. En 2017 la movilización en Madrid animó a la agrupación a ayudar. Crearon un grupo de expertos y comenzaron a publicar informes sobre el tren en la región. Seis de esos estudios están recogidos en el libro que fue presentado ayer en el Colegio de Farmacéuticos de Badajoz.
La primera parte del libro recoge la historia del ferrocarril en la región. El ingeniero de Caminos Norberto Díez destacó ayer, por ejemplo, las reservas de fosfatos en Cáceres o Logrosán que impulsaron este medio de transporte, pero cuyas líneas desaparecieron. También reveló que un problema ha sido que el tren siempre ha pasado por la región como unión estratégica entre Madrid y Lisboa, pero no como servicio público para los extremeños.
En cuanto a la situación actual, Antonio González, también ingeniero de Caminos, repasó algunos de los retrasos que marcan la agenda como los 17 años «perdidos negligentemente» en el tramo castellano manchego. «Se deben agilizar los trámites para ponerlo en servicio antes de 2030», concluye el libro. González destacó que se puede lograr que los plazos se acorten, pero que hace falta presión. «Tenemos que estar todos empujando a la vez», indicó.
Este ingeniero también señaló a las estaciones de tren de Mérida y Plasencia como una prioridad. Sus informes indican que el nuevo trazado entre Badajoz y Plasencia acortará en 50 minutos el viaje, pero que si las estaciones de esas localidades estuviesen en línea (en el exterior de los municipios) el trayecto a Madrid se rebajaría en otros 45 minutos.
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