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Los emeritenses respondieron este jueves a la cita con la Feria de Mérida, que ofrecía una de sus jornadas más atractivas de la presente edición. El Día de la Infancia, junto con la recogida de alimentos a cambio de tiques para las atracciones, coincidió con el Día sin ruido. Dos eventos pensados para atraer a todo tipo de público al ferial. El resultado fue el deseado en una fiesta que, aunque con restricciones sanitarias, demuestra las ganas por volver a la normalidad o al menos convivir con la pandemia de covid-19.
El Día de la Infancia permitía acceder a las atracciones a precios reducidos a los más pequeños. Establecido entre las 20.00 y las 24.00 horas, esta tradicional cita volvió a atraer a padres y abuelos para acompañar a los niños a conocer los cacharritos de la Feria 2021. A partir de la medianoche recuperaban su precio normal.
En el caso de Raúl Vega, responsable de dos castillos hinchables, el precio habitual de la entrada es de 3 euros. En la jornada de este jueves, durante las cuatro horas del Día de la Infancia, lo rebajó a 2 euros, al igual que la mayor parte de las atracciones.
A la espera de conocer la evolución de la noche, reconoce su satisfacción por el desarrollo de la Feria de Mérida. «Estamos muy contentos», afirma este feriante de la localidad de Hernán Cortés. Después de un año y medio sin trabajar por las restricciones de la pandemia de coronavirus, este verano han vuelto a la actividad. Y aunque todavía se ven perjudicados por medidas como la limitación de horarios hasta las 2.00 y con la ausencia de discotecas en el ferial, entiende que se ha hecho todo lo posible por contar con unos festejos en los que haya una buena asistencia de público. «El Ayuntamiento de Mérida ha apostado por los feriantes», señala.
Los precios reducidos para los más pequeños contaron con otro atractivo añadido gracias a una iniciativa solidaria. En el puesto de Cruz Roja, situado junto a la entrada principal, se cambiaba un kilo de alimentos por un tique para montar en cualquiera de las atracciones del ferial.
A las 20.30 horas, momento en el que se iniciaba la recogida, había una cola de varios metros con familias que querían colaborar con esta buena causa. En ese momento, con la caída de la tarde, decenas de personas se acercaban al ferial para disfrutar por unas horas de la Feria de Mérida y los aparcamientos del recinto comenzaban a llenarse.
La jornada pensada para los más pequeños contó con otro atractivo añadido. En lugar de la música alta, los reclamos de las tómbolas y los habituales bocinazos, en el ferial se podía pasear y hablar con total tranquilidad.
El Día sin ruido repitió la experiencia del pasado año. Desde la apertura hasta la medianoche, esta iniciativa pretende que se puedan acercar a la Feria personas con discapacidad o aquellas con distintas capacidades. En la misma línea, el Consistorio emeritense lleva trabajando en la mejora de la accesibilidad al ferial con medidas como la elaboración del programa en lectura fácil, el plano cognitivo, los servicios adaptados y el servicio de intérprete en lenguaje de signos en el acto de inauguración.
Pero la eliminación del ruido no solo beneficia a estos colectivos. También a las personas mayores con problemas de audición y a los niños pequeños, que este jueves vivieron su jornada más especial en la Feria 2021.
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