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A. Gilgado
MÉRIDA.
Jueves, 27 de febrero 2025, 08:16
Caminos Romanos, con su presidente José Luis Rodríguez Roldán al frente, busca un salto de calidad en las Millas Romanas.
Los aficionados a pruebas ... de resistencia, explica, valoran mucho los avituallamientos. Y eso requiere logística para mover mercancía y voluntarios. Necesitan 146 colaboradores dispersos por los trece puntos de asistencia que han previsto.
Todavía van por la mitad. Faltan pocos días y solo se han apuntado 70. Necesitan cubrir, sobre todo, la asistencia nocturna en el campo. «Sabemos lo duro que es pasar la noche allí. Son muchas horas y hacemos un llamamiento para que se anime la gente». Normalmente, explica el presidente de Caminos Romanos, se apuntan corredores de otras ediciones, socios de los clubs de la comarca, familiares de los milleros y vecinos de la ciudad que quieren estar cerca de los deportistas, asistirles y animarles. «Cuando vas en mitad del campo, por la noche y agotado, la carpa se convierte en un resguardo y un respiro para seguir. De ahí la labor tan importante que cumplen».
Las marcas se han puesto en esta ocasión en sentido Mirandilla según avance la columna de caminantes. Las primeras pasarán menos horas abiertas. Ya en la Zarza se amplía el horario a siete horas y además siempre de noche. Y los más cercanas a Mérida como el del campo de golf o el Yuyu estarán hasta ocho o diez horas, pero abrirán casi de día. «Tenemos que captar a gente para esos puestos».
Necesitan también conductores. Antonio Carmona, de Ancase, les deja la nave y la furgonetas para mover toda la mercancía, pero alguien tiene que transportarla. Ya hay siete con experiencia en reparto que colaborarán, pero necesitan otros tantos para mover todo lo almacenado.
Los desplazamientos serán continuos ese día, por eso necesitan al volante gente experimentada, para ir recogiendo a los lesionados que se quedan en las asistencias.
Para los preparativos no hay problemas. A la entrega de material, por ejemplo, se han ofrecido sesenta colaboradores y basta con treinta. Es habitual que algunos corredores colaboren en la organización previa, promoviendo las inscripciones o repartiendo los dorsales. José Luis Rodríguez pide a los que se han apuntado que reconsideren. Y si pueden, se metan en los avituallamientos. «Los que van a hacer la prueba, evidentemente, no van a poder, pero nos gustaría que avisaran a familiares y amigos para que nos echen una mano». Caminos Romanos tiene como filosofía organizar pruebas deportivas sin ánimo de lucro. Eso implica que los cuarenta o sesenta euros que cada millero paga revierta luego en el servicio que recibe. Trabajan con un presupuesto de 120.000 euros y todo ese dinero se mete en la prueba. «Los colaboradores y patrocinadores han acogido las Millas como algo propio también. Sin ellos sería inviable. Con las inscripciones solo no podríamos hacer frente a todo lo que necesitamos y queremos dar un servicio mayor que por el que se paga. Es en ahí donde las pruebas ganan prestigio en el calendario y entre los aficionados».
Los mil kilos de fruta entre naranjas, manzanas y plátanos que se consume en la prueba los dona Belinda.
El supermercado DIA pone los dos mil litros de zumos y refrescos y Cabreiroa los 12.000 de agua. Quiere la organización disponer de muchos líquidos en las asistencia por si sale un fin de semana caluroso.
En la meta pinchará cervezas, 25 barriles para que haya para todos. De los sólidos se encarga el Templo de los Arroces. Se ha comprometido a dar ocho mil euros en paellas, tortilla, pizza, café y caldo para los 1.600 participantes, que encontrarán algo de comida en los puestos. «Tenemos trece avituallamientos, eso da mucho trabajo».
El material se está almacenando en una nave de El Prado, donde también requieren voluntarios que hagan los lotes. Han contratado a tres ambulancias con enfermeros que se irán moviendo por el itinerario y en los Milagros montarán un puesto con fisioterapeutas y un hospital de campaña para las dolencias leves habituales en las pruebas de larga resistencia.
De montar la meta en los Milagros se encarga Diego Espinosa y Cultura en mis Tacones, especializada en organizar eventos, el sonido lo pone el Stone y la idea es que este año en meta haya un cerramiento para embellecer la entrada de los corredores porque es un momento emotivo para muchos que entran exhaustos.
La salida será el viernes 14 de marzo a las siete de la tarde. Partirán 500 milleros de los Milagros, que tienen veinticuatro horas para completar los cien kilómetros. Aprovecharán para entregar el cheque a la asociación oncológica extremeña del beneficio de la prueba anterior que organizaron en la ciudad y los 1.600 euros a AMO, un euro por cada inscrito en las Millas.
A las diez de la noche habrá otra salida. Los que en el argot millero se conocen como los ‘pro’. Necesitan menos tiempo para los cien kilómetros porque los harán corriendo. El sábado 15, a las siete de la mañana desde la Zarza parte los de la distancia corta. Son más de mil inscritos que coincidirán previsiblemente con el paso por la plaza del pueblo de los que empezaron los cien la noche anterior. Diez autobuses saldrán del ferial a las seis y cuarto de la mañana para llevar a toda la caravana a la Zarza.
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