![Los niños de 30 sorprenden en Mérida a la maestra Tere](https://s2.ppllstatics.com/hoy/www/multimedia/2024/10/09/195244246-kuTC-U2201463355168FHG-1200x1500@Hoy.jpg)
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El plan era cenar en la Milanesa con sus consuegros de Zafra. Vive Tere en el barrio Nueva Ciudad de Mérida, junto a la oficina del Sexpe. Bajando la calle y pasando por la puerta de la asociación de vecinos llegaba. Aligerar el paso para ... no hacer esperar a los invitados. Le extrañó tantos coches aparcados en la puerta. Los carnavaleros han empezado este año antes los ensayos, pensó ingenua.
Acompañada por su marido y su hija se sobresaltó cuando se acercó un grupo de gente y empezó a aplaudirles de forma espontánea. Y a los pocos metros otro corro de aplausos. Y luego otro. De los aplausos a los abrazos y de los abrazos a los besos. Le sobrevino un mar de lágrimas. Reconoció a muchos hombres y mujeres de treinta y tanto que viven hoy en Sevilla, Madrid, Badajoz, Cáceres o Mérida a los que llevaba mucho tiempo sin ver. «Seguían siendo mis niños. Los reconocí enseguida. Abrazándome a ellos estaba en una nube».
Tere Gallardo se jubila después de 33 años en el jardilín, como se le conoce a la guardería Chip y Chop de Nueva Ciudad. Y muchos de los niños a los que cuidó quisieron agradecerle su dedicación. Hay muchas guarderías y muchas niñeras en Mérida. Pero Tere, coinciden todos en Nueva Ciudad, era una más en muchas familias. Por eso no extraña que cuando María Ángeles, su compañera, organizó una quedada sorpresa para homenajearla acudiera tanta gente.
Lo de Tere es un vocación consumada de treinta años cuidando niños. Trabajaba en una tienda de la calle Santa Eulalia de joven y por las noches estudió puericulura porque siempre fue su vocación. En cuanto terminó los estudios alquiló un local en la galería de Nueva Ciudad y abrió el jardín de infancia. El nombre y el rótulo lo pusieron sus hijos por unos dibujos animados de la época. Era entonces Nueva Ciudad un barrio en expansión de familias jóvenes y con muchos niños. Dice que su forma de trabajo fue siempre ponérselo fácil a los padres. «Si tenían que irse un día a las siete de la mañana, me dejaban al niño en casa. O si tenían que recogerlo a las cuatro de la tarde, pues también».
Ayudaba mucho a las madres primerizas con las dudas. «Viendo lo del viernes, creo que no lo hecho tan mal».
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