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Solo la Guerra Civil y los primeros catorce años de posguerra impidieron que el Teatro Romano de Mérida se quedara sin el Festival que arrancó en 1933. En este verano también habrá representaciones en la escena del monumento. Esa es la noticia. La pandemia de la COVID-19 ha cuestionado hasta el último momento la celebración de la 66ª edición de una de las citas culturales más importantes de España pero no la ha impedido.
«Nunca nos habíamos encontrado una situación similar», confesaba ayer a este diario Jesús Cimarro, director del Festival emeritense desde 2012 al frente de la productora Pentación. Lo hizo poco después de participar ayer, por videollamada, en la reunión del Patronato del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida que dio vía libre a las representaciones. La implicación de los integrantes del Patronato (Junta, diputaciones, Ayuntamiento de Mérida y Ministerio de Cultura), el empeño del propio Cimarro y la evolución favorable de la epidemia lo han permitido.
Habrá Festival pero será uno diferente por muchos aspectos. Por la duración reducida, por los participantes (no habrá espectáculo internacional) y por las medidas sanitarias y distanciamiento social que implican permitir un máximo de 1.500 espectadores por función, la mitad del aforo (3.089 es el máximo de plazas) del Teatro Romano. En la edición del año pasado se sobrepasaron los 104.000 espectadores.
La edición 66 será del miércoles 22 de julio al domingo 23 de agosto, como avanzó HOY el pasado 27 de mayo. Un mes de programación, la mitad de la prevista inicialmente antes de estallar la crisis sanitaria. Ofrecerá cinco espectáculos, de los que dos son coproducciones con compañías extremeñas. El cartel se dará a conocer el próximo viernes 12.
«Estamos satisfechos de que se pueda realizar esta edición porque supondrá un paso más en la vuelta a la normalidad de la cultura en nuestro país», subrayó Cimarro.
La cita cumplirá «todas las normativas sanitarias tanto para público como para los trabajadores», y se aplicará la guía de buenas prácticas que ha elaborado el Ministerio de Cultura en relación con el reinicio de la actividad escénica y musical en España.
«Es una magnifica noticia», añadió el alcalde emeritense, Antonio Rodríguez Osuna, quien puso el énfasis también en las medidas de higiene y seguridad que va a haber este año. «Va a ser mucho más seguro poder ir a una obra de teatro en el Teatro Romano de Mérida que a un cumpleaños familiar en cualquier campo», expuso Rodríguez Osuna.
En lo que no hay cambios es en que el Festival emeritense mantendrá las extensiones en Medellín, con tres montajes; Regina, con un espectáculo perteneciente a una compañía extremeña; y Cáparra, con cuatro representaciones, de las que dos son extremeñas. Igualmente, se mantendrá la programación Off en distintos escenarios de la capital extremeña.
Una vez confirmada que habrá edición 66, queda ahora por definir los aspectos económicos del Festival de Mérida. Su presupuesto se verá sensiblemente reducido, también los ingresos previstos –en ambos casos, por encima de los dos millones de euros–, las aportaciones de las administraciones publicas bajarán...
«El presupuesto estará sujeto a la aprobación por parte del Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura (su principal patrono)», se indicó ayer genéricamente desde la Consejería de Cultura y Turismo.
El Ayuntamiento de Mérida se comprometió a elevar su aportación de fondos para que la cuestión económica no fuera un obstáculo más para su celebración en este verano.
La confirmación de que este año sí se celebrará el Festival de Teatro de Mérida, aunque con cinco montajes y en un período más reducido, es «una buenísima noticia» para el sector hotelero y de restauración de la ciudad, que, no obstante, incide en que lo importante es que para entonces (22 de julio al 23 de agosto), esté garantizada la movilidad entre regiones.
El presidente de la Asociación de Hoteleros de Mérida (Ashomer), José Luis Hernández, dijo que esta decisión es un paso más para seguir avanzando en la reapertura de estos establecimientos y recuperar una normalidad que se ha ido perdiendo durante la crisis del coronavirus.
A su juicio, la noticia no solo es buena para Mérida, sino para toda Extremadura porque el festival es un referente internacional «que la pone en el mapa» y confía en que para esas fechas ya habrá movilidad dentro de España, porque actualmente los hoteles de la ciudad están cerrados por falta de clientes.
En este mismo sentido se expresó la Asociación de Bares, Cafeterías y Restaurantes de Mérida (Abacare), que agrupa a unos 140 establecimientos, y cuyo presidente, Paulino Álvarez, indicó que la confirmación de su celebración es «sin duda, una gran noticia», porque generará puestos de trabajo. Álvarez también señala que lo que más les preocupa es el grado de movilidad que pueda haber con otras provincias en esas fechas y remarcó que por ejemplo Madrid que para el sector es importantísima, «va un poco más retrasada». En cualquier caso, insistió en que se trata de una decisión importante.
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