
Errejón se apea del machito
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Sorpresa, repulsión y decepción», sintió hacia Íñigo Errejón la actriz y presentadora Elisa Mouliaá según declaró a la policía en la primera denuncia, y todo ... apunta a que no será la última, presentada contra el susodicho por acoso sexual. Sentimientos que comparto.
El ya exportavoz parlamentario de Sumar es el penúltimo ángel caído de esa generación que emergió al calor del 15M y vino a cambiar la política y la política la cambió a ella, que vino a asaltar los cielos y acabó quemándose en los infiernos, que generó ilusión y ha sido una ilusión. En tiempo récord, esa generación ha emulado lo peor de la vieja política que decía iba a reemplazar y en traicionar principios que abanderaba con la intransigencia del adanista, dejando así en entredicho la autoridad moral que siempre se ha atribuido la izquierda frente a la derecha.
Acaso Errejón personifica mejor que nadie esa decepcionante nueva izquierda y por eso deja noqueada a su enésima reinvención, Sumar, cuando esta formación hilvanada con disidentes y antiguos compañeros de viaje de Podemos se encuentra en plena crisis de identidad tras dejar su liderazgo nominal su cabeza visible, Yolanda Díaz. También deja al Gobierno de Pedro Sánchez aún más tocado de lo que ya estaba por los casos Begoña Gómez y Ábalos. Con este último guarda similitudes Errejón. Tanto él como el exministro lo han sido casi todo en política, llegando a acaparar un poder cuasi omnímodo que ha terminado por corromperlos moralmente, como al presidente de EE UU interpretado por Gene Hackman en la película 'Poder absoluto'.
En el ensayo 'Nunca es solo sexo', el psicoanalista Darian Leader sostiene que el deseo sexual puede ser despertado por sentimientos de soledad, ansiedad, dolor, angustia, rabia, culpa, venganza, violencia, amor... Así, mientras la mayor parte de los psicoanalistas tienden a buscar la causa sexual que se esconde tras nuestras conductas no sexuales, Leader hace lo contrario: indaga en la causa no sexual de nuestros hábitos y preferencias sexuales.
En el caso de Errejón parece evidente que es el sentimiento de poder el que hay detrás de, como lo ha tachado Sumar, su, cuando menos, «reprobable moralmente» comportamiento sexual. Ahora, eso no lo justifica, ni muchos menos, como él mismo ha pretendido, con el estilo abstruso y pedante que le caracteriza, en el comunicado en el que anunció su dimisión y poco menos se retrató como víctima del patriarcado y enfermo mental. En realidad, este ejercicio de cinismo quita la última máscara a esta suerte de Dorian Gray que llegó a presentarse como un Danton frente al Robespierre Iglesias y ha resultado ser un remedo de Fouché.
Lo peor es que el caso Errejón da munición a esa extrema derecha que se alimenta de los indignados decepcionados con la nueva izquierda para arremeter contra una de sus banderas, el feminismo militante, ejemplificado en la ley del 'solo sí es sí'. Considera incluso que el exportavoz de Sumar es víctima ahora de este «monstruo inquisitorial» que contribuyó a crear. Sin embargo, lo que demuestra el caso Errejón es que el machismo es transversal, ni de izquierdas ni de derechas, está extendido por todas los estamentos, partidos, profesiones y poderes, incluso el judicial. Pues como plantea la más que recomendable obra teatral 'Prima facie', ¿por qué los sistemas judiciales parecen siempre proteger más a la víctima de un crimen contra su propiedad que a la víctima de un crimen contra su persona?
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