
El antiespañolismo de Vox
Que en España tenemos la extrema derecha más cutre de Europa tampoco es una novedad
Gabriel Moreno González
Jueves, 27 de marzo 2025, 22:59
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Gabriel Moreno González
Jueves, 27 de marzo 2025, 22:59
El análisis de las extremas derechas que pululan por occidente es cada vez más complejo debido a la extraordinaria mutación que están sufriendo muchos de ... los marcos en los que, hasta ahora, se desenvolvían. Ya sea por el empuje del trumpismo y aledaños desde los Estados Unidos, ya por las fuerzas internas que en Europa alimentan a la bestia, estas formaciones se están alejando rápidamente, y a marchas forzadas, de algunos postulados clásicos que teóricamente defendían con el único objetivo de profundizar en su espiral de radicalización.
Así, la extrema derecha española, que tradicionalmente había sido anglófoba o, por lo menos, reticente a todo lo que procediera del mundo anglosajón y protestante, parece ahora abrazar al muy luterano presidente de los Estados Unidos y a la cohorte de oligofrénicos y sociópatas que le rodean. Ya no hay defensa del catolicismo, del sur, de lo mediterráneo y de lo colectivo frente al individualismo desaforado del capitalismo norteño de habla inglesa con tendencias depredadoras. Igualmente, la extrema derecha española, que había hecho del hispanismo y de la idealización del Imperio de ambos hemisferios una de sus principales banderas (¡aspa de Borgoña!), no levanta ni el dedo meñique ante los ataques constantes que la lengua española y que los ciudadanos hispanohablantes están sufriendo en un país, Estados Unidos, que debe más a su pasado hispánico de lo que suele admitir. Recordemos, también, el otrora catolicismo profeso de este espectro político, que hoy sin embargo demoniza al Papa de Roma o le llama, peyorativamente, «ciudadano Francisco», insultando cada día al sucesor de San Pedro. O no hablemos del también tradicional odio a todo lo que sonara a Rusia, pandemónium soviético, y que hoy se olvida rápidamente para no criticar al Putin invasor o para, directamente, ensalzarlo.
En fin, que en España tenemos la extrema derecha más cutre de Europa tampoco es una novedad. Pero a pesar de todos estos cambios de timón de aquellos que se consideran como la «esencia inmutable» de lo español, sigue llamando poderosamente la atención que ahora se sitúen, en Vox, en un claro antiespañolismo al defender al gigante yanki. En este diario hemos leído que los aranceles de Trump hacen peligrar 20 millones de euros anuales en exportaciones agrícolas de Extremadura y ponen en jaque más de 3.500 millones de euros del campo español. El sector vinícola patrio ya ha anunciado que, con los nuevos aranceles, los vinos españoles desaparecerán de los mercados estadounidenses. Y Vox no solo ha callado, sino que posa sonriente en las cumbres trumpistas y cerca del sátrapa naranja; sí, del mismo que ha traicionado a Europa, abandonado a Ucrania y roto con décadas de lealtad, amistad y colaboración atlánticas. Cuando Abascal se pavonea en EE UU y le ríe las gracias a su presidente, hemos de tener muy claro que se coloca, él y su formación, en una posición abiertamente antiespañola y antieuropea, contraria a los intereses nacionales, de nuestro campo y de nuestra soberanía. Y es que, como diría Schiller, contra la estupidez los propios dioses luchan en vano.
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