Corifeos indeseables
Jose Juan Del Solar Ordoñez
Cáceres
Miércoles, 26 de febrero 2025, 23:03
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Jose Juan Del Solar Ordoñez
Cáceres
Miércoles, 26 de febrero 2025, 23:03
Memorizar aquella frase endiablada: «El Corifeo de la escuela de Viena (Kelsen) no se ha ocupado de su interpretación, pero sí sus seguidores. Visión científica ... del positivismo que barre los inconscientes subterfugios del positivismo ingenuo» era importarte, pues con ella uno se adentraba en la comprensión del normativismo dentro del texto 'Introducción al Derecho Civil' del insigne catedrático Federico de Castro; necesario para sacar adelante la asignatura. Recuerdo repetirla una y otra vez bajo la atenta fiscalización de mi abuelo materno, que parecía estar ejerciendo aún como administrador al frente de la Aduana de Santander o de la Principal de Badajoz. Al final aprobé, pero la palabra corifeo quedó grabada en mí, produciéndome cierta alteración cuando alguien se erige o pretende serlo al adelantarse un paso respecto a los que bailan con él (de ahí viene el termino corifeo). Ahora, entre partidos políticos, asociaciones y medios de comunicación hay cientos de pretendientes a corifeos que aspiran con sus disquisiciones y actitudes a dirigirnos blandiendo una batuta de mercadillo como si fuésemos de su coro. Así tenemos corifeos femeninos que creen estar dentro del alma de todas las mujeres y al alzarse como portavoces, provocan siempre ruidosos desafines en el conjunto. Los hay también que, en aras del correr de los tiempos, levantan falaces banderas frente aquella que un día besamos o que sirvió de mortaja a cientos de personas hoy olvidadas. Me aterran esos candidatos a corifeos (cantantes de medio pelo, hijos de papá, politiquillos o los investidos de una efímera notoriedad) que, creyéndose ser Sófocles, Einstein o Marañón lanzan desde la televisión y la radio proclamas definiciones y opiniones que dejan en entredicho para el televidente y radioyente ingenuo la verdad, la razón, la honra, la Historia, la medicina y al mismísimo Papa. Sin estos corifeos, más bien parlanchines, que suelen cubrirse con máscaras al igual que en las tragedias griegas, seríamos más felices y estaríamos mejor.
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