¿Qué ha pasado hoy, 23 de abril, en Extremadura?

Todos hemos oído hablar de la existencia de varios ritmos dentro de la música y que cada uno de ellos suele exhibirse en lugares propios ... en los que se regocijan los adeptos de cada modalidad. Sin embargo, hace unos días he conocido un lugar donde se dan cita una inmensa variedad de compases, la Biblioteca Pública del Estado 'Bartolomé J. Gallardo' de Badajoz.

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Si bien una biblioteca es un lugar donde se puede leer o estudiar, actividades estas que demandan un silencio incondicional para poder concentrarse en la lectura, esta institución riza el rizo amenizando a sus usuarios con un compás continuo de ritmos varios dependiendo de la forma de pisar de otros beneficiarios sobre sus enormes losetas de no sé qué material altamente ruidoso. Un enfoque diferente y transgresor de la cultura musical que se une a la cultura bibliotecaria en un 'totum revolutum' altamente arriesgado.

Si el de Campanario levantara la cabeza, se lo tomaría con filosofía y aludiría a que este asunto despide un olor especial al que podría llamar «ineptituno». Mientras, el incompetente de turno camina por esos mundos de Dios, con la conciencia tranquila y orgulloso de su labor.

A ver cuando alquien decide separar disco y biblio, para que no identifiquemos a este organismo como la «discoteca Bartolomé J. Gallardo».

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