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Es revolucionario, inmediato, económico, sencillo y versátil. Son algunas de sus cualidades. Estoy hablando del wasap y, tratándose de relaciones personales, nada me parece más ... peligroso que un intercambio de opiniones a través del teléfono. Ahora las discusiones se resuelven con signos de admiración e interrogación, paréntesis y emoticonos. 'Nuestra relación es imposible, hablamos algún día, cuídate y besos'. Este es el contundente mensaje, vía wasap, con el que un par de famosos han puesto fin a sus planes de boda.
Antes se rompía en persona, o por carta, eso sí era elegante, además quedaba la misiva para recrearse en el dolor. Ahora se despachan relaciones como si fueran churros, con un wasap de apenas seis o siete palabras, 'se acabó', 'te deseo lo mejor', que suenan a sentencia.
No sé qué opinará el lector, yo encuentro de mal gusto que te dejen por teléfono con un gift de Shakira moviendo las caderas al ritmo de: 'Te felicito'. Llegado el caso, no sé si me consolaría, poco algo o mucho, que me despacharan con un 'se acabó' a lo María Jiménez, o que mi pantalla se llenara de corazones rotos, caritas tristes o un emoji llorando a moco tendido.
Los memes y emoticonos han llegado para sustituir al pan quitapenas, que se ha quedado duro, mohoso, rancio. Hoy, el ahí te quedas se amasa a golpe de meme, gift o emoji.
En la actualidad no habla nadie, no hay necesidad de buscar palabras que ayuden a pasar el trago, no hace falta modular la voz o guardar silencio tras una frase, llorar, incluso, o abrazar al que sufre, ¿para qué? Basta con tener en el teléfono la colección completa de símbolos para Android: caritas, animales, personas, objetos, lugares, banderas… Y si no existe hoy existirá mañana.
Antes, en la prehistoria de mi vida, dabas el teléfono al sastre o al dentista o al panadero y, cumplido el recado, nadie memorizaba el número. Ahora no. Ahora das tu número y es para siempre. Y no digamos si caes en la tentación de poner un estado con una foto de tus vacaciones, o con un lazo negro o rosa o morado, o con tu perro en el río, o celebrando una barbacoa en la terraza; cualquiera puede replicarte el estado con un wasap afable o crispado, encantador o antipático, porque no conecta con el color del lazo que has puesto o porque no le invitaste. Ahora te comenta una foto cualquiera de tus contactos: María Jesús modista, Alba zumba, Javi adiestrador, Dani ventanas o David INSS. Surgen relaciones espontáneas e inesperadas, enfatizadas con siete signos de admiración, tres líneas de puntos suspensivos o con mayúsculas, impensables sin el wasap.
Y luego está lo de permanecer 'en línea' horas. Al parecer, según Millennials y la generación Z, no hay mayor afrenta que tu pareja esté en línea hablando, pero no contigo. Eso es desquiciante.
Y el colmo es que el wasap te sugiera la respuesta idónea si te dejan por ese medio. Oki. Vale. De acuerdo.
Si pudiera llenaría esta línea con el emoticono de carita asombrada, mi favorito.
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