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ana b. hernández
Miércoles, 31 de agosto 2022, 07:43
Hay más espacio, la posibilidad de que todos los adjudicatarios de puestos puedan trabajar cada martes, mejores accesos, amplias zonas de aparcamiento, una distribución que evita las aglomeraciones... La nueva ubicación del mercadillo textil en el recinto ferial del Berrocal suma muchas virtudes. Y las mismas son aplaudidas por vendedores y público.
«Las instalaciones son aptas para el mercadillo sin ninguna duda», deja claro Juan Antonio Jiménez, quien lleva tres décadas acudiendo a la cita semanal de Plasencia. «Las salidas y entradas son cómodas y tanto nosotros como los que vienen a los puestos cuentan con más espacio para aparcar».
«Lo cierto es que estas tres semanas que llevamos aquí, en la nueva ubicación, no nos podemos quejar; hay mucho público», afirma Lucía Suárez, con puesto en el mercadillo textil de la ciudad desde hace 15 años.
Una gran afluencia de la que deja constancia igualmente Ahmed Eleidi, vendedor que llega de Coria cada martes a Plasencia. «Hay gente, el mercadillo está animado, es una realidad». La duda, sin embargo, «es hasta cuándo seguirá esta animación, porque los clientes que tenemos son turistas en su mayor parte». Por eso, «¿qué pasará cuando se vayan?».
Los vendedores son conscientes de que continuarán contando con quienes cada martes acuden desde pueblos, «pero la gente de Plasencia no está subiendo hasta aquí; yo tengo clientas de siempre que ya me dijeron que cuando se trasladara el mercadillo no vendrían y lo están cumpliendo», asegura Ahmed.
«Vengo desde Carcaboso y me resulta más fácil y cómodo llegar y aparcar; por eso igual que iba a la Hispanidad, vengo al Berrocal», reconoce María González. «A mí, sin embargo, esta nueva ubicación no me gusta», señala Paqui Vega, placentina asidua al mercadillo.
Las gastronetas
Como ella, Isabel Bonifacio y sus hermanas y amigas, clientas habituales del mercadillo, echan de menos la Hispanidad. «No solo es que las personas mayores lo tienen más complicado porque el autobús no llega hasta aquí mismo, sino que no hay bares ni terrazas y esto perjudica mucho». Porque por el momento hay solo unos baños públicos abiertos y una pequeña barra con algunas mesas y sillas en las que únicamente se sirven bebidas. Un apaño temporal que no satisface.
«Cada martes quedábamos las amigas para desayunar en un bar junto al mercadillo, recorrerlo y después tomarnos las cañas en las terrazas del parque de la Coronación; y aquí, aunque hemos venido, no es posible, faltan muchos servicios», lamenta Reyes.
Una situación, un mercadillo descafeinado, que se podría haber evitado. «No parece razonable que después de meses hablando del cambio de ubicación, se produzca y siga sin servicios de restauración, una carencia total».
Una queja de vendedores y compradores en cuya respuesta sigue trabajando el Ayuntamiento, según señala el edil de Servicios Municipales, Luis Miguel Pérez Escanilla. «Tenemos las bases para adjudicar dos bares y una churrería, pero aún no han sido publicadas ni el proceso cerrado por tanto». Aun así asegura que «el mercadillo textil funciona bien en la nueva ubicación del recinto ferial, está teniendo mucho público».
Un público que los vendedores esperan que siga «después del verano, cuando se vayan los turistas, que son los que están visitando el mercadillo desde que nos trasladamos aquí», dice Juan Antonio Jiménez. Para eso, «es imprescindible que contemos con servicios de restauración; y para potenciar de verdad el mercadillo, sumar los puestos de fruta y hacer de este espacio un auténtico centro comercial al aire libre cada martes».
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