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J. R. NEGRO GALÁN
Viernes, 12 de marzo 2021, 07:50
Hace poco más de un año, el médico dominicano Wendy Jorge Rodríguez atendió en su consulta al primer contagiado de coronavirus de Extremadura. El 28 de febrero de 2020, este médico de 40 años estaba de guardia en el Punto de Atención Continuada (PAC) de Hoyos, donde trabaja desde hace tres años. Llegó un matrimonio a la consulta. El hombre decía sentir malestar general desde hacía varios días, fatiga y tos. Por entonces el covid-19 todavía sonaba como algo lejano. Tras oír la primera explicación de los síntomas, «no me saltaron todas las alarmas, pero opté por ponerme la mascarilla», cuenta. Sin embargo, cuando la mujer le dijo que su marido –camionero de profesión– acababa de llegar de Italia, «lo que creía algo lejano y desconocido se convirtió en algo muy próximo: lo que veía en las noticias estaba delante de mí».
Horas antes de esta consulta había mantenido una reunión facultativa en la que se habían abordado distintos asuntos relacionados con este nuevo virus, entre ellos qué protocolo seguir cuando se sospechase de un caso, por lo que el médico se puso el equipo de protección individual (EPI) y comenzó la exploración del paciente.
La fiebre y la deficiencia respiratoria se unieron a la tos y a ese malestar general, para el que este camionero, que había recorrido varias 'zonas rojas de coronavirus' de Italia, tomaba paracetamol desde hacía unos días.
El facultativo activó el protocolo asistencial, vino el director médico de Salud y el paciente fue trasladado en ambulancia al Hospital de Coria. Wendy Jorge, que es asmático, se preguntaba si esos primeros minutos que estuvo sin mascarilla habían sido suficientes para contagiarse. Estuvo aislado en su domicilio 15 días, sin decírselo a su familia para no preocuparles, y se le practicó una prueba PCR, que fue negativa. El ambulatorio se limpió a fondo.
«Cómo sería esa primera incertidumbre, que una trabajadora de la limpieza general, al ver tanto dispositivo de prevención y gente con epi, renunció a su puesto de trabajo», detalla.
No intuía en aquellos días que, un año después, habría más de tres millones de contagios y alrededor de 69.000 muertos en España.
Convencido de la eficacia de las vacunas, el doctor Wendy se muestra muy crítico con los negacionistas de la pandemia. «No saben lo que es buscar oxígeno a bocanadas, sentir que se ahogan o perder a un ser querido...». Además están los que llegan a la consulta «exigiendo de todo después de relatar que vienen de una cena o de un lugar en el que no se han puesto la mascarilla», se lamenta.
El médico concluye con un mensaje para quienes critican la sanidad pública española: «No se valora lo suficiente lo que aquí tenemos. En España, lo primero es la vida del paciente; en muchos países, lo primero es pagar y luego, y si hay medios, se atiende al enfermo».
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