Carlos Pajuelo
Miércoles, 10 de agosto 2016, 18:57
Las nuevas tecnologías introducen cambios en muchos de nuestros comportamientos cotidianos de tal manera que ya podemos hacer operaciones bancarias desde el móvil, hacer la compra, buscar novia/o, reservar un hotel, etc.
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El mundo de los juegos también está influido por estos avances y todos los padres y madres somos testigos de cómo nuestros hijos se ven atraídos por estos juegos. Asistimos al fenómeno que ha supuesto el juego de Pokemon Go que nos trae como locos en la búsqueda de Pikachu y compañía por las calles y plazas de todas las ciudades.
Ante estas novedades es bastante habitual escuchar a personas echar pestes con las consabidas frases estos niños no saben jugar ahora mientras evocamos, al más puro estilo heno de pravia los juegos tan maravillosos a los que jugábamos cuando eramos zagales: el pincho, rayuela, el escondite, el burro, etc. Y sumidos en esa invasión de melancolía nos crecemos y hablamos del palo, de ese palo mágico que se transformaba de espada en fusil y de fusil en arco. Luego, más tranquilos, terminamos el repaso con el monopoly, y como no, con los Juegos Reunidos Geyper. ¡qué infancias y adolescencias las nuestras!
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