Ver 13 fotos
Secciones
Servicios
Destacamos
Ver 13 fotos
Héctor Esteban
Valencia
Martes, 1 de abril 2025, 12:25
Al cruzar el puente sobre el barranco del Poyo en la A3 destino Valencia y echar un vistazo al cauce por la derecha, se ven montañas de chatarra, que no son más que los vehículos que el agua destrozó la tarde del 29 de octubre. Aún siguen ahí, apilados en silencio, casi como un recuerdo metálico a la vista de miles de conductores para que nadie olvide que en tragedias como esta no hay nada mejor que no coger el coche y quedarse en casa. Guillotinas rodantes, cacharros despiezados en los que el brillo de parte de la carrocería intacta son como una paradoja del destino.
Un examen más minucioso, que obliga a perderse durante unos minutos por carreteras secundarias hasta aparcar el coche en algún campo cercano, detalla que esa chatarra es, en su mayoría, de los vehículos nuevos que estaban en las instalaciones de Stock Circuit, una empresa que se dedica a almacenar los vehículos de distintas marcas para ser distribuidos entre los concesionarios además de contar también con unidades del RAC. Estas instalaciones están junto al circuito de velocidad Ricardo Tormo de Cheste, que también fue muy dañado por la fuerza del agua el 29 de octubre y que ha necesitado una inversión de varios millones de euros.
La imagen es dantesca. Toneladas y toneladas de chatarra en los márgenes de un cauce, con restos de vehículos que han sido apilados tras ser recogidos uno a uno desperdigados por campos de cultivo y por el propio barranco muchos días después de la gran riada.
La empresa Stock Circuit dispone de 400.000 metros cuadrados de instalaciones junto al trazado de Cheste y en imágenes aéreas incluidas en su página web se puede ver cómo el barranco del Poyo parte en dos las instalaciones logísticas. El cauce, que va justo por el centro de las instalaciones arrastró miles y miles de esas unidades que estaban allí aparcadas a la espera de destino. Stork Circuit tenía una capacidad de almacenaje de 30.000 vehículos, de los que más de una cuarta parte acabaron aguas abajo llevados por la fuerza del agua.
A día de hoy se pueden ver en el cauce del Poyo muchos de esos vehículos nuevos, la mayoría sin matricular y sin casi posibilidad de identificar su marca. Están totalmente aplastados, destrozados por los golpes que se tuvieron que dar mientras eran arrastrados por el agua contra las piedras.
Ahora, el futuro de estas dependencias es otro de los puntos que se deberán tratar en el plan de recuperación para que no vuelva a suceder lo mismo. Las inmediaciones del Circuit y de la Universidad Laboral de Cheste es un punto en el que se unen varios barrancos, que llevaron mucha agua a l'Horta Sud. En ese punto, el Poyo ya ha almacenado el caudal de los barrancos Grande y de la Cueva Morica. Además, en ese punto se suma también el agua que llega desde los cauces de la rambla de la Canaleja y de Sechara, que pasan justo por la puerta de la Universidad Laboral. Un punto conflicto sobre el que habrá que tomar alguna medidas. Varias de las víctimas de la dana, como los empresarios fallecidos o las dos vecinas de Cheste –una de ellas desaparecida–, dejaron de dar señales de vida justo en ese punto.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones de HOY
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.