R. H.
Jueves, 27 de febrero 2025, 12:39
La presencia de hongos y moho en los alimentos es un problema frecuente que puede comprometer su seguridad y calidad. Factores como la humedad, la ... temperatura y el almacenamiento inadecuado favorecen su desarrollo, acelerando el deterioro de frutas, verduras, pan y otros productos, avisa la Unión de Consumidores de Extremadura.
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Uno de los principales errores al guardar comida es no utilizar recipientes herméticos. Estos envases son esenciales para evitar la presencia del aire, que favorece a la proliferación de microorganismos.
Además, es importante llenar el recipiente al máximo, ya que el espacio vacío también acelera este proceso.
Al guardar alimentos, especialmente cuando están calientes, es común que se produzca condensación en el interior del recipiente. Esta humedad favorece el crecimiento de los microorganismos por lo que sí se aprecia condensación tras unas horas, es recomendable secar el interior del envase. De esta manera, se elimina un factor que facilita la proliferación de moho.
Si un alimento ya contiene moho visible, se debe descartar. Los hongos no solo afectan a la parte visible, sino que suelen dejar residuos que contaminan el resto del mismo. Aunque el moho suele considerarse un problema superficial en los alimentos, su ingestión puede acarrear serias repercusiones.
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Cuando la comida presenta indicios de tener hongos deja de parecer apetecible instantaneamente, pero aún así, si alguien tiene la inquietud sobre cuales son las consecuencias de consumirlos, aqui está la respuesta.
El moho, un tipo de hongo que puede colonizar una amplia gama de alimentos, desde pan hasta frutas y quesos, puede producir toxinas nocivas. Estas sustancias pueden desencadenar desde simples malestares gastrointestinales hasta reacciones alérgicas o intoxicaciones alimentarias más severas.
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Los síntomas asociados con el consumo de alimentos con moho van desde náuseas y vómitos hasta diarrea, y en individuos susceptibles, incluso complicaciones respiratorias. Esto plantea un riesgo particular para personas con sistemas inmunológicos comprometidos, como niños pequeños, ancianos y aquellos con condiciones médicas subyacentes.
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