ROSA BELMONTE
Miércoles, 14 de julio 2010, 02:08
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OLGA Guillot fue al programa de tarde de Pepe Navarro y le dijo que le gustaba para su hija. La posibilidad de tener de suegra a la Guillot asusta. De todos los disidentes cubanos, la artista fallecida el lunes en Miami era de las más feroces, tanto como cantando 'Me muero, me muero'. Era como una suegra coñazo para Fidel Castro y los artistas del régimen. O para los que según ella lo toleraban. Un día no quiso ir a cantar al mismo programa al que iba a ir Silvio Rodríguez. Desde luego, yo tampoco iría al mismo sitio que Silvio Rodríguez, sobre todo si hay que escucharlo. Su última protesta fue con motivo del concierto de Juanes en septiembre. «Que vaya a cantar al Malecón y no a la Plaza de la Revolución». Olga Guillot era excesiva y enorme. Con un directo sobrecogedor. Le pasaba como a Rocío Jurado: los discos no le hacían justicia. Sabía cómo poner al público de pie y ahora 'Se acabó'. Otra grande que no ha podido volver a Cuba.
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