MARÍA DEL ROSARIO GÓMEZ SÁNCHEZ-BARRIGA
Viernes, 29 de octubre 2010, 02:40
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Vuelvo a escribir a Guareña, al que siempre consideré mi pueblo, para tratar de aclarar hechos que forman parte de su historia, a la vez que me pregunto si solo yo tengo memoria o, simplemente, no tengo miedo a decir la verdad. Si los que vivimos aquellos tiempos no contamos lo que pasó, difícilmente lo sabrán las nuevas generaciones. En el año 1943 se restauró la iglesia de Guareña; en una de sus capillas hay unos enterramientos; las obras de esa capilla, el altar y el grupo escultórico de La Piedad que se colocó en el retablo fue costeada única y exclusivamente por los familiares de los que allí están sepultados. Quede claro: nada de subscripción popular.
Me parece perfecto que se le dé a la Semana Santa todo el honor que se merece, pero no puedo entender el porqué la imagen no vuelve a su sitio y esta el resto del año al final de la iglesia. Se compró con un fin y es de justicia que se cumpla. Es nuestro ruego y quiero pensar que el deseo de todos los que tienen allí a sus familiares.
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