¿Qué ha pasado hoy, 27 de febrero, en Extremadura?
Fumadores en la puerta del Materno Infantil de Badajoz. :: CASIMIRO
REGIONAL

Se buscan nuevos rincones para fumar

La mayoría de las infracciones se producen en las puertas de los hospitales y en los parques Los 'calentadores seta' se convierten en un elemento habitual de la hostelería extremeña

REDACCIÓN

Martes, 4 de enero 2011, 11:38

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Tras la entrada en vigor de la nueva Ley Antitabaco los ceniceros han pasado a estar en peligro de extinción en los establecimientos públicos de la región. Esta situación ha obligado a los fumadores a lanzarse a las calles y terrazas para no renunciar al cigarrillo.

Para darles alguna facilidad, y que puedan guarecerse del frío, diversos hosteleros de la plaza de Santa María de la Cabeza de Badajoz han adquirido 'calentadores seta'. Fernando, camarero de unos de los bares de la zona, asevera que antes ya tenían algunos, porque a la gente le gusta mucho sentarse en las terrazas. Pero pensando en la ley han comprado otro más. Esta idea también ha llegado a Plasencia, donde un establecimiento ha instalado en su terraza de la Plaza Mayor una estufa, con la intención de sacar el mayor rendimiento a este espacio al aire libre en el que está permitido echarse un pitillo.

En los establecimientos cacereños, como el Adarve, también se ha optado por habilitar con estufas zonas exteriores para los fumadores.

Otro aspecto en común entre los bares de las ciudades extremeñas es que la gente sigue yendo igual que antes. «No hemos notado diferencia desde que salió la ley. Lo único es que ahora ves como algunos clientes salen unos minutos a fumar y después vuelven a entrar», aseveran diversos hosteleros.

Concienciación

Los fumadores, según un camarero pacense, se comportan cívicamente y respetan la ley. «Ayer un chico se encendió un cigarro y cuando le dije que ya no se podía fumar en el interior del los bares enseguida se salió a la calle». Pero hasta los propios clientes ya se han concienciado de que fumar en los locales públicos ya no es una posibilidad. Los que incumplen, por costumbre o descuido, son reprendidos por los no fumadores. Así, María Cruz, cliente de uno de estos bares, afirma. «Esta mañana (por ayer) mientras desayunaba un hombre comenzó a fumar y una señora de la mesa de al lado tuvo que llamarle la atención para que saliera del local».

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Pero la concienciación que se observa en estos establecimientos no ha llegado a los hospitales. Un empleado del Infanta Cristina de Badajoz afirma que lo único que ha cambiado es que ya no están los ceniceros en la puerta. «La gente sigue fumando cerca del hospital y tienes que llamarles la atención», añade. La misma situación se reproduce en la puerta del Materno Infantil de Badajoz, en cuyas puertas los fumadores continúan dando rienda suelta a su hábito.

Sin embargo, en el entorno del Hospital 'Virgen del Puerto' de Plasencia sí se ha advertido el cambio que refleja la ley. Ya no se fuma a la puerta del centro sanitario o inmediatamente antes del bar, sino que quienes quieren hacerlo se desplazan un poco más.

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En Mérida la mayoría de personas respetaba ayer la ley. Salvo algún despistado que paseaba fumando por un parque infantil, los hosteleros y vecinos no han tenido que llamar la atención a nadie. «Creo que poco a poco se irán acostumbrando», señala José Julián Polo mientras veía pasear a un fumador junto a un parque en el que jugaba con su nieta de dos años. «Me cuesta pensar que la intención sea la de no cumplir la ley», agrega.

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