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ESTEFANÍA ZARALLO
Domingo, 10 de abril 2011, 13:20
Para mí la cría de ganado bravo es una afición. Pero claro, tienes que valorar las satisfacciones que te produce y los problemas y, sinceramente, pesan más los inconvenientes». Son las palabras de Fernando García poco después de saber que tendrá que sacrificar sus cerca de 300 cabezas de ganado -70% bravo y 30% manso- por culpa de la tuberculosis. Lo peor no es la tristeza que le produce ver cómo su ganadería se extingue, sino comprobar cómo ha ido anunciando durante dos años que llegaría este momento y presenciar, impotente, que nadie le ha hecho caso, le ha ayudado o le ha dado alguna solución en todo este tiempo, según explica.
En principio, en menos de un mes, las reses del hierro de Zapatero Guevara serán sacrificadas. Irán directamente al matadero pues un 25% están afectadas por tuberculosis. Se trata de un vacío sanitario que acabará con una ganadería de encaste 'Contreras', uno de los denominados en peligro de extinción. Sin embargo, esta historia no es nueva, sino que viene de atrás.
La ganadería de Fernando era propiedad de su suegro, Antonio Zapatero, desde la década de los años 60. En 1966 ingresó en la Asociación de Ganaderías de Lidia, agrupación a la que aún pertenece. En todo ese tiempo nunca tuvieron problemas sanitarios por culpa de la tuberculosis, indica. De hecho, las reses de este hierro se lidiaron en distintas plazas del país y cuenta el actual propietario que Juan Bazaga toreó su primer becerro allí. En 2009 y tras el fallecimiento de su suegro, Fernando empezó a tomar las riendas de la ganadería y fue entonces cuando comenzaron los problemas sanitarios coincidiendo en el tiempo con la sobrepoblación de ciervos y jabalíes en la zona de Monfragüe.
Las reses de Fernando García se encuentran en la finca 'Zamarril', en la localidad cacereña de Serrejón, en el entorno del Parque Nacional de Monfragüe. Según el criterio de los ganaderos de esa zona, los animales abandonan su hábitat natural por falta de alimentos y los buscan en los terrenos contiguos pues no hay comida para todos. Como son especies que no pasan ningún tipo de control sanitario pueden padecer tuberculosis y transmitirla al ganado bovino. Conviene recordar se transmite de forma sencilla, normalmente por vía aerógena. Si uno sano come cerca de uno enfermo, es fácil que se contagie. No es descabellado pensar que los ciervos deambulan tranquilamente por la finca de Fernando. De hecho, HOY ha podido comprobarlo y en una visita sobre el terreno han sido varios los animales que han podido incluso fotografiarse.
Fernando García recuerda que comenzó a tener problemas a finales de 2009. En los análisis veterinarios empezaron a encontrar reses afectadas por esta enfermedad y se iniciaron los saneamientos con mayor frecuencia. En el último de estos análisis -que se realizó a toda la ganadería excepto a los machos mayores de dos años- 45 animales, tanto bravos como mansos, dieron positivo por tuberculosis. «Cuando tienes un animal infectado no puede salir ni entrar nada de la ganadería, tan solo para ir al matadero. Y es injusto que la causa de la enfermedad no esté en la ganadería pero tengan que sacrificarse los animales que la componen», apunta Fernando.
Se veía venir
Lo llamativo es que no es el primero al que le pasa. En septiembre de 2009, HOY publicó la historia de Juan Manuel Herrero, un ganadero de la zona que tuvo que sacrificar a todas las reses que había adquirido. En aquel momento el representante de Asaja, Julián Monforte, vaticinó que las ganaderías tendrían que ir desapareciendo de ese entorno.
«Estamos hartos de decirle a la administración que actúe para erradicar el problema y que eleve la cuantía de las indemnizaciones pues no compensan las pérdidas y al ganadero que le toca la china de la tuberculosis se lo lleva por delante», manifestaba Monforte hace casi dos años.
La 'china' le tocó a Juan Manuel Herrero y ahora le llega el turno a Fernando García, quien también concedió una entrevista en la que vaticinaba que tendría que cerrar. Desde entonces se ha movilizado y ha puesto de manifiesto la situación ante las administraciones, incluido el ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino, que le dijo que se preocuparían por este tema. «Pero hasta ahora, no he recibido más respuesta», apunta García, que también se ha puesto en contacto en numerosas ocasiones con la Junta de Extremadura, a la que ha trasladado escritos junto a otros ganaderos del entorno del Parque Nacional de Monfragüe. «Ya que trabajas no estaría mal sentir que la administración vela por tus intereses de alguna manera», afirma.
Otro de los inconvenientes es que baja el valor de la finca, pues el comprador sabe que tendrá 450 hectáreas de dehesa (en el caso del 'Zamarril') que no podrá utilizar para la ganadería. No obstante, su intención no es vender su propiedad. «Una vez que esté vacía de ganado, esperaré seis meses y me pondré en contacto con la Junta para ver si me dan alguna solución que me permita volver a echar ganado», puntualiza Fernando, que además cuenta con un trabajador que no tendrá animales a los que atender.
HOY se ha puesto en contacto con la Consejería de Agricultura para conocer su opinión al respecto. La administración ha manifestado que diversos estudios han puesto de manifiesto la prevalencia de enfermedades como la tuberculosis y su papel en la transmisión a la especie doméstica. «Sin embargo, la tuberculosis bovina en Extremadura ha sufrido una evolución favorable, aunque hay zonas donde las prevalencias en explotación permanecen estancadas y que coinciden con áreas donde la fauna cinegética tiene una gran importancia», explica mediante un comunicado. También pone de manifiesto la Junta de Extremadura que desde 2009 se están llevando a cabo actuaciones conjuntas entre las consejerías de Medio Ambiente y Agricultura «para conseguir una reducción de los niveles de enfermedad en las zonas de influencia de Monfragüe donde se han implementado las medidas de vigilancia y las actuaciones sanitarias». Según la administración, desde esa fecha, la situación ha mejorado considerablemente «e incluso a final del 2010 se ha visto reducida la prevalencia con respecto a años anteriores».
De hecho, a principios del pasado año, María Curiel, directora general de Explotaciones Agrarias y Calidad alimentaria, manifestaba en una entrevista a HOY que la incidencia de la tuberculosis en Monfragüe no era alarmante. Pero la realidad parece ser otra y el vacío sanitario en la finca de Fernando García es una realidad, aunque ha sido él quien lo ha solicitado al ver la manera en la que aumentaban los casos sin encontrar soluciones. Asegura que le dará mucha pena, pero que no le queda más remedio.
«Mira, mira, dime que no es triste ver a esos becerritos con unos meses y a esas vacas y tener que matar todos estos animales», dice Fernando mientras señala a los ejemplares que se trasladan de un lugar a otro cuando escuchan el ruido del motor del coche que para junto a ellos para bajarse. «Si viviese esto mi suegro...», recuerda antes de volver a subir al vehículo.
En apenas un mes, el 'Zamarril' quedará en silencio, sin el mugir de las reses ni el ruido del tractor que les proporciona la comida, sin la ilusión de Antonio Zapatero, quien un día consiguió su sueño de ser ganadero de reses bravas y que falleció sin saber que hay veces en las que, sin saber cómo, las circunstancias acaban con las ilusiones.
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