AMADOR GÓMEZ
Viernes, 21 de febrero 2014, 01:12
Con el ambiente muy enrarecido en el seno del colista de la Liga y un malestar creciente de la afición contra la directiva y el equipo, reflejada en pitos incluso con 1-0 en el marcador, el Betis fracasó en un Villamarín semivacío, donde pagó su desidia tras el descanso, su falta de pegada y un error arbitral. El equipo sevillano, en el debut de Gabriel Humberto Calderón en Europa, ni siquiera fue capaz de imponerse a un rival que jugó con diez durante una hora.
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Al final le remató al Betis un penalti inexistente, porque el derribo de Lolo Reyes, con el árbitro siguiendo la jugada a escasos metros, se produjo fuera del área. De nada sirvieron las protestas de un equipo verdiblanco desquiciado que desperdició una oportunidad inmejorable, cuando todo se le había puesto de cara en la primera parte. El Betis mejoró algo en su fútbol, pero no en su estado anímico.
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