Tras los primeros días después del robo, en el que narró una y otra vez la desaparición de las 45 botellas de vino más ... preciadas de su bodega, José Polo ha permanecido en silencio sobre este asunto. Ni él ni Toño Pérez han querido hablar públicamente sobre la noche del 26 al 27 de octubre de 2021. Hasta este lunes.
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Polo declaró como testigo. Y Toño Pérez presentó un escrito donde justificaba su ausencia. Al parecer, tenía una cita gastronómica. Tras comparecer ante el tribunal, José atendió a los medios de comunicación que le esperaban en la puerta.
A este silencio dedicó sus primeras palabras. «No hemos querido dar declaraciones hasta ahora. Realmente para nosotros fue un hecho muy doloroso. Conseguimos pasar página», dijo a las puertas de la Audiencia Provincial al tiempo que pidió disculpas a la prensa.
«No soy buen fisionomista. Además, él tenía pelo. Ella sí se me parecía un poco más. Pero al cien por cien no los puedo reconocer», insistió sobre la identidad de los acusados, a los que vio a muy pocos metros de distancia en el juicio. La noche de los hechos saludó a la pareja en el restaurante.
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Este lunes fue la primera vez que se dio públicamente la cifra exacta que la compañía aseguradora ha pagado a los dueños de Atrio por las botellas: 753.454 euros. El precio en carta era de 1,6 millones. «El coste siempre es relativo. Todo depende de que haya alguien que quiera vender algo y alguien que esté dispuesto a pagarlo. Yo la botella de Château d'Yquem de 1806 no la hubiera vendido ni por un millón de euros, a no ser que me hubiera hecho falta para pagar a los empleados o a los proveedores. Era una botella con mucha historia, una botella única, que ya había tenido una rotura en el año 2001 cuando la compramos y que para nosotros era muy especial y para la propia bodega», recordó sobre la pieza más preciada.
Polo insiste en la idea que mantuvo durante los primeros días. Se trata de un robo por encargo, a su juicio. «Personalmente pienso que ha sido un encargo. Me quedaba la esperanza de que yo me hubiera equivocado y que negociaran con las botellas. Si no han negociado y si no lo hacen de aquí al final del juicio quiere decir que las botellas ya las tiene la persona que haya encargado el robo y que es más peligrosa esa persona que la cárcel», dijo el dueño de Atrio, especialista en vinos. Y apuntó al mercado internacional como posible destino.
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Preguntado si estaría dispuesto a negociar un rescate de la botella de 1806, respondió: «No sé si es legal o no. Pero sí estaría dispuesto a hacerlo por el d'Yquem de 1806. Quizás sí», concluyó.
Polo detalló ante el tribunal que se lleva un registro diario de la bodega de Atrio. El sumiller anota en dos libretas y un ordenador todos los vinos que entran y salen cada jornada. Las 45 botellas desaparecidas estaban perfectamente localizadas antes del robo, manifestaron los empleados.
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