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Cáceres
Lunes, 9 de mayo 2022, 21:48
Todos coinciden. Aquel vestuario del ascenso a la ACB no fue uno más. Hasta tal punto es así que los responsables de llevar al Cáceres ... a los altares del baloncesto nacional mantienen viva la llama de aquella gesta: «Estamos todos en un grupo de WhatsApp y seguimos manteniendo el contacto», explica Jordi Fraixanet, el autor de la histórica canasta.
Una representación de aquel grupo humano celebró este pasado viernes en el restaurante José Luis, en la capital cacereña, la efeméride del 30 aniversario del ascenso con una comida de hermandad. Ñete Bohigas, como uno de los anfitriones y precursores del evento, volvió a reencontrarse con el que, según reconoce, ha sido uno de sus jugadores fetiche, como es el caso del checo Jiri Okac: «Siempre he contado con él. Me lo llevé al Plasencia y también lo tuve en Burgos». El propio Jiri Okac, mostraba a HOY su satisfacción por regresar, desde su Brno natal, a una ciudad que considera como suya por todo lo que significa para él: «Siempre es un placer volver porque Cáceres es una ciudad que siempre tendré en el corazón. Para mí es muy bonito poder recordar lo de aquella temporada y vengo siempre que puedo».
Otros jugadores difícilmente olvidables, como los bases Toni Romero o Ángel de Pablos –este último afincado en Cáceres-, también asistieron a un acto al que no faltaron el entonces presidente de la entidad, José María Bermejo, y el secretario técnico encargado de perfilar aquel equipo, Jesús Luis Blanco. A ellos también se sumó el entonces fisio del equipo, Juanjo Rubio.
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La presencia de algunos de los héroes del ascenso de 1992 no pasó desapercibida en la ciudad. El Cáceres Patrimonio de la Humanidad, club que recogió el testigo del extinto Cáceres CB en lo que al ámbito social se refiere, rindió un homenaje a Ñete Bohigas, Toni Romero y Jiri Okac en el partido que el equipo de Roberto Blanco disputó ese mismo viernes en el Multiusos con victoria ante el Palma. Precisamente, la casualidad quiso que otro equipo mallorquín, como también lo era el Prohaci el 10 de mayo de 1992, jugase en tierras cacereñas apenas unos días antes de conmemorarse este 30 aniversario del ascenso.
Por causas de diversas asignaturas, no todos los integrantes de aquel equipo pudieron estar en una jornada en la que el baloncesto, tres décadas después, volvió a ser la temática que reunió a personas cuyos nombres ya están grabados a fuego en el sentir generalizado de muchos de los ciudadanos cacereños de diferentes generaciones: «Estamos más viejos y más gordos, pero siempre es bonito que podamos seguir celebrando este tipo de cosas», explicaba Jesús Luis Blanco. Los presentes protagonizaron un brindis que, a buen seguro, será secundado este 10 de mayo de 2022 por los demás nombres propios que contribuyeron a la gesta.
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