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La caza regresará a Monfragüe en octubre pero no en forma de monterías para cualquier aficionado en cotos privados y con rehalas, sino que lo ... hará limitada a fincas públicas y de la mano de sociedades locales de la zona que no usarán perros. Así será si se cumple lo anunciado el pasado domingo por la Junta de Extremadura, que devuelve al cajón el modelo de cercones y jaulas impulsado en la legislatura pasada y rescata las escopetas para implantar un sistema más parecido a lo que se ha hecho históricamente en el espacio natural más protegido de la región.
La medida va más allá de lo cinegético o lo medioambiental. Tiene un alcance social y político, y quizás esto explica que la anunciara la presidenta del Gobierno regional. Lo hizo el pasado domingo, en la clausura de Feciex (la Feria de la caza, pesca y naturaleza ibérica que se celebró en Badajoz), donde María Guardiola avanzó las grandes líneas de su modelo. Al igual que el anterior, persigue frenar la superpoblación de ciervos y jabalíes, especies que son vectores de enfermedades mortales para el ganado, la principal de ellas la tuberculosis. Que en Monfragüe sobran ungulados y jabalíes está asumido desde hace años, y el debate se centra en cómo luchar contra este problema.
El PSOE implantó hace dos años un modelo basado en capturar al animal con jaulas y cercones, y luego abatirlo de un disparo. Un sistema criticado por los cazadores pero avalado por el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura.
José María Gallardo
Presidente de la Federación Extremeña de Caza
«El cambio es acertado y necesario», valora el presidente de la Federación Extremeña de Caza, que apunta que la práctica cinegética «es una herramienta de gestión de poblaciones legal, contemplada por la ley de parques nacionales, que lo único que prohíbe es la caza comercial». «Ahora –analiza José María Gallardo– se hará sin perros porque así lo manda el Plan Rector de Uso y Gestión del parque nacional, pero una vez que se modifique, se podrán emplear estos animales, y con ello se ganará en eficacia y eficiencia».
«El nuevo sistema, además, permite participar en la gestión del parque a quienes viven en él, o sea, a quienes sufren las limitaciones que impone el día a día en un espacio con esta protección», aprecia el presidente de Fedexcaza. «Con estas batidas, todo irá mejor, aunque puede que nos quedemos cortos al dejar fuera a las fincas privadas, que suman en torno al 45% de la superficie de Monfragüe», concluye Gallardo, que subraya que «los parques nacionales se crearon para proteger la flora y la fauna amenazada, no los ciervos y jabalíes, que no son especies amenazadas».
También apoya la medida la asociación Amigos de Monfragüe, que la define como «un primer paso muy importante en la dirección correcta, que es la recuperación de la normalidad perdida». El presidente del colectivo cree que «prohibir las batidas de gestión fue una decisión unilateral del gobierno de Fernández Vara, que cedió ante el animalismo más radical y alejado del interés general». «Felizmente, el gobierno de Guardiola ha restituido la verdadera legalidad y el sentido común a la hora de aplicarla», añade Francisco Castañares, que cree que «lo más importante es que la Junta condena el uso de las jaulas trampa y los cercones de la muerte, que son absolutamente inclementes con la dignidad animal, además de haberse demostrado inútiles para controlar los incrementos desproporcionados de las poblaciones de ciervos y jabalíes». La asociación también apuesta por permitir el uso de perros y las batidas en fincas privadas.
Del lado ecologista, SEO/Birdlife –que está representada en el Patronato del espacio protegido– incide en que «la función de los parques nacionales, recogida por ley, es la conservación de la biodiversidad y sus hábitats, y no la actividad cinegética». La asociación conservacionista rechaza la medida anunciada por la Junta, «al estar más dirigida a recuperar la caza en el espacio, sin un estudio previo que avale su necesidad».
SEO/Birdlife asume que las acciones de gestión poblacional son necesarias, pero cree que estas deben estar supervisadas por la administración y solo han de realizarse si se dan tres condiciones: un informe técnico-científico que las justifique, haber constatado que esa superpoblación está causando daños y la ausencia de alternativas.
Está «totalmente en desacuerdo» con la medida anunciada la Asociación de propietarios privados del parque nacional, que considera que «se lesionan nuestros derechos injustificadamente»», afirma. «No es cierto que se devuelva la caza para el control de poblaciones, cumpliendo el compromiso asumido por la presidenta de la Junta», asegura el colectivo.
Francisco Castañares
Presidente de la Asociación de Amigos de Monfragüe
«La proliferación de la tuberculosis en grado exponencial afecta tanto a las fincas públicas como a las privadas, por lo que las acciones cinegéticas deben realizarse en todas ellas», razona la asociación, que afirma que «el programa de acción selectiva aprobado por la anterior consejería para la temporada 2022-23 en Monfragüe ya preveía batidas de gestión sin perros en fincas públicas, o sea, lo mismo que lo que ahora se anuncia como novedoso». «Lo que si compartimos –añade– es la opinión de este Gobierno de que las capturas con jaulas y cercones son una auténtica barbaridad, que no han conseguido los objetivos propuestos y que generan sufrimiento animal».
La propuesta de permitir la caza también en las fincas privadas la apoya la asociación Fondenex, que aplaude el regreso de la gestión cinegética pero opina que «si controlar la superpoblación de jabalíes y sobre todo de ciervas es beneficioso en las fincas de la Junta, debe serlo también en el resto de las fincas particulares del parque, donde siempre hubo monterías que convivieron con la fauna silvestre de este espacio».
«Controlar las poblaciones de venados y cochinos no sólo es necesario para evitar la transmisión de diversas enfermedades, sino también para disminuir el daño que ocasionan a otras especies animales y vegetales», plantea el Fondo para la defensa del patrimonio natural y cultural de Extremadura, que añade que autorizar la caza mayor en parques y otros espacios protegidos es beneficiosa para la economía del mundo rural, tan castigada últimamente«. »Tomando las medidas oportunas -concluye Fondenex-, sobre todo sabiendo seleccionar lugares y fechas para no ocasionar molestias a la fauna silvestre protegida, en especial las grandes aves, el ejercicio cinegético de venados y jabalíes es compatible con la conservación de cigüeñas negras, grandes águilas y las aves carroñeras, que aprovechan los cadáveres que mueren abandonados«.
El diputado del PSOE en la Asamblea de Extremadura, Eduardo Béjar, afirmó ayer que su partido «ha defendido siempre que se pueda cazar en Monfragüe si lo permite la ley», y pidió a la Junta «que presente el informe que avala que se puede cazar en el parque nacional». «Queremos saber los informes que tiene la Consejería para decidir que se puede cazar, porque eso es una ley nacional», aseguró Béjar antes de añadir que «en cuanto tengamos la información –dijo–, decidiremos qué se puede hacer». «Nosotros –añadió– no queremos anuncios, porque está claro que la palabra de la presidenta no tiene ningún valor».
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