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Isaac Sastre es arqueólogo, ha trabajado en el Ministerio de Cultura, donde ha sido director general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes hasta noviembre de ... 2024. Pero en 2008 estaba trabajando en el Instituto de Arqueología de Mérida, perteneciente al CSIC, cuando le enseñaron una foto de un medallón que lo dejó boquiabierto. Todavía tenía tierra, pero se apreciaba una imagen de la mitología griega en la que Belerofonte, en una de sus proezas intentando equipararse a los dioses del Olimpo, acaba con la vida de la Quimera, una representación más de un héroe luchando contra el mal. Sastre recuerda perfectamente que quedó maravillado. «Me pareció una pieza excepcional por la iconografía, ya que es de un período muy interesante de la época visigoda. Aunque parecía más pequeña, a mí me recordó al Disco de Teodosio (objeto ceremonial tardoimperial romano de plata, de 74 centímetros de diámetro, descubierto en 1847 en Almendralejo, hoy en la Real Academia de la Historia)».
El medallón visigodo estaría datado entre los siglos V y VII d.C y ahora se sabe que apenas cabe en la palma de la mano por sus 13,7 centímetros de diámetro, lo que indica que podría ser uno de los medallones conocidos como 'phalerae' que decoraban armaduras y arreos ecuestres de gente importante. «Pero entonces solo circuló una foto y apenas se compartió información entre los especialistas. No se volvió a saber nada, es como si hubiera viajado al limbo», decía Sastre esta semana a HOY.
En Peraleda de la Mata (Cáceres), donde fue encontrada aquella pieza, a algunos vecinos les suena vagamente ese hallazgo al que terminaron refiriéndose como «una leyenda».
Pero la historia es cierta. La pieza fue recuperada hace tres años antes de ser subastada el Museo Metropolitano de Nueva York con un precio de salida de 210.000 dólares (194.000 euros). Fue la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil la que siguió su rastro y avisó de que era sospechosa de expolio internacional, pudieron demostrarlo y ahora está en el Ministerio de Cultura.
La Junta de Extremadura la reclama y para ello la Dirección General de Archivos y Patrimonio Cultural ha elaborado un «sólido expediente donde se acredita que se encontró en Peraleda de la Mata», aseguró a este diario su directora general, Adela Rueda.
De lo poco que se sabe del hallazgo es que el medallón lo encontró un arqueólogo cerca de Peraleda de la Mata, en la provincia de Cáceres, muy rica en patrimonio tardorromano, especialmente la zona de Navalmoral de la Mata. Allí surgió además el dolmen de Guadalperal, este de la Edad del Bronce, por citar algunas localizaciones de la comarca de Campo Arañuelo que a menudo rastrean 'piteros', que es como coloquialmente se llama a las personas que usan detectores de metales, algunas de las cuales suelen bordear la ley.
«No se sabe cómo la pieza llega al arqueólogo que luego lo notificó a la Junta», se pregunta aún Sastre. Y pese a que la ley es muy clara con estos 'tesoros' que ayudan a entender a nuestros antepasados, a este medallón se le perdió el rastro entre 2008 y 2022.
Según el blog de la Asociación Cultural Raíces de Peraleda, fue en 2006 cuando apareció el medallón. Ese desfase de dos años quizás se explique porque quien lo halló se dio un tiempo para pensar cómo sacarle partido. «Un aficionado cazatesoros –relata Ángel Castaño en el blog– utilizó como tantas veces su detector de metales en las inmediaciones de Peraleda de la Mata y descubrió el medallón. Consciente de su posible valor, contactó a un arqueólogo local para obtener más información. Al confirmar el experto la importancia de la pieza, el descubridor, en lugar de entregarlo, decidió venderla en el mercado negro. Cuando el arqueólogo intentó informar a las autoridades, el medallón ya había desaparecido.Una historia que lamentablemente se ha repetido demasiadas veces en nuestro pueblo».
En realidad, la Junta de Extremadura nunca tuvo en su poder la pieza hallada, solo la foto. Una de las hipótesis es que hiciera una oferta económica a la Consejería de Cultura, pero la ley es muy clara al respecto, no aceptó lo que sonaba a chantaje y quien la encontró la terminó vendiendo al mejor postor, siendo el primer destino un anticuario de Barcelona antes de que el medallón saliera del país.
Para Isaac Sastre es un misterio lo ocurrido en ese periodo. «Cuando en 2020 me nombraron director general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes una de las primeras gestiones que hice fue preguntar en el Servicio de Tráfico Ilícito del Ministerio de Cultura a ver si se sabía algo de esta pieza de Extremadura. No aparecía ni entre las solicitudes ni entre las autorizaciones para su exportación ». Tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional tienen servicios específicos para impedir el expolio, así como el control de hallazgos fortuitos, como en un principio pudo ocurrir con esta pieza, ya que en un yacimiento promovido por la Administración sí hay control de todo lo que aparece bajo tierra.
«Cuando el hallazgo es fortuito, por ejemplo haciendo una obra en casa o mientras haces senderismo, la ley obliga a notificarlo a la Administración. Se tasa y a quien lo haya encontrado le corresponde un dinero que puede ser del 50% del valor de tasación y luego la pieza se deposita en un museo. Pero si a la Junta al final no le llegó es difícil entender que hubiera sido un hallazgo fortuito que siguiera lo que marca la ley», especula Sastre.
Tras las pesquisas que él hizo en el Ministerio de Cultura, una posibilidad es que hubiera sido exportado ilegítimamente. De hecho, la Guardia Civil, dice, había visto el medallón en páginas de Internet extranjeras, «lo que dio pie a pensar que lo encontrado en Peraleda de la Mata estaba siendo objeto de negocio».
El rastreo de la pieza llevó hasta la revista Oppidum, que son unos cuadernos de investigación de publicación anual que edita la Unidad de Arqueología de IE Universidad. La foto del medallón con Belerofonte y la Quimera en plena lucha fue la portada de su número 18, publicado en 2022.
Se hablaba de la pieza en uno de los trece artículos, en el firmado por Cesáreo Pérez y Eusebio Dohijo sobre cinco piezas singulares vistas en colecciones privadas. Y la describía como sigue: «Existe un excepcional medallón de plata, fechado en el periodo de las migraciones, siglos V al VII d. C., depositado en la Phoenix Ancient Art de Ginebra, (núm 21458), procedente de una colección particular que representa muy claramente la Quimera (Fig. 6). Sólo la ausencia de alas en el caballo impediría la identificación con Pegaso, mientras que el resto de la composición, desde la estructuración de la escena, mismo desarrollo y posición de elementos muestra una idea común. Posteriormente, ya en época medieval, el modelo sirvió como referente iconográfico, alcanzando un gran eco al sustentar la representación de la lucha entre San Jorge y el dragón».
Así fue cómo la Guardia Civil averiguó hace tres años que estaba en Ginebra (Suiza) y en cuanto supo que había cruzado el charco hasta Nueva York y apareció el catálogo de subastas de la popular galería consiguieron interceptarla.
Según la Asociación Cultural Raíces de Peraleda, el Fiscal del Distrito de Manhattan, Alvin L. Bragg, desempeñó un papel clave en el asunto para detener la venta tras ser alertado por la UCO española a través de su Unidad de Tráfico de Antigüedades. Gracias a esta colaboración internacional, la pieza fue incautada y reconocida la propiedad española el 12 de marzo de 2024, aunque los trámites para este tipo de repatriaciones, incluyendo la verificación de su origen y autenticidad, han durado un año.
En la Junta de Extremadura, la directora general de Bibliotecas, Archivos y Patrimonio Cultural, Adela Rueda, explica que entre 2023 y 2024 han completado el expediente para demostrar que pertenece a Extremadura. No es la primera vez que se dan episodios así. «Hay muchas piezas expoliadas en colecciones privadas y algunas salen a la luz cuando muere quien la compró y los hijos deciden venderlas», dice.
El período de la Hispania visigoda abarcó desde mediados del siglo V hasta principios del siglo VIII. Para el arqueólogo Isaac Sastre, experto en esta época, «ahora que el medallón ha vuelto a España habrá que ver su estado de conservación, analizarlo, confirmar otros datos como el metal del que está hecho, y ya que la iconografía remite al mundo mediterráneo, ver si es de Extremadura o importada. Cambia mucho si es del siglo V o VII para saber si el imperio romano estaba vigente y Mérida era aún capital o no, aunque todo indica que quien lo exhibió tenía un gran poder político».
Adela Rueda también se declara maravillada con el medallón. Confía en que pueda exponerse en breve, tal y como marca la ley, en el que se considera espacio de referencia respecto al lugar de su hallazgo, en este caso el Museo de Cáceres.
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