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La técnica consiste en un encaje de hilo, generalmente de algodón y a veces de seda, que se realiza a la aguja y cuya característica más destacada es que la urdimbre es siempre radiada. Sobre los rayos o radios de ese sol se van disponiendo los motivos ornamentales, de manera concéntrica.
Así se elaboran los llamados 'soles del Casar', que fueron muy populares en el país entre los siglos XVI y XVIII como parte del adorno de la decoración de las piezas que entonces conformaban el ajuar de nuestros antepasados.
De hecho, el Museo Etnográfico Textil 'Pérez Enciso' muestra algunas de esas piezas decoradas con soles en sus vitrinas. En ellas se ha inspirado la artesana e investigadora textil Rosario Serrano, de Malpartida de Plasencia, para elaborar a distintos tamaños y con muy diferentes motivos los más de 60 que se exponen desde esta semana en este museo, dependiente de la Diputación de Cáceres, hasta enero de 2023.
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«Hace un año, cuando se anunció que Las Edades del Hombre llegarían a Plasencia, comenzamos a idear esta muestra», explica Laura Tirado, directora del 'Pérez Enciso'.
«El objetivo era ampliar la oferta cultural de la ciudad, contribuir con una actividad paralela a impulsar la muestra sacra a través de una similitud entre lo eclesiástico y lo textil y pensamos en soles y rosetones», aclara Laura Tirado.
Es el motivo por el que se encargó a Rosario Serrano la elaboración de los llamados 'soles del Casar', los que se muestran en el Etnográfico y que la artista ha ido elaborando en el último año para la ocasión única que para Plasencia suponen Las Edades del Hombre. Soles que ahora cuelgan en la quincena de ventanas que tiene el museo repartidas entre la primera y la segunda planta, las dos que dan buena muestra del pasado textil de la región.
Soles que hacen referencia directa a los rosetones catedralicios, «porque el objetivo es hacer ver al espectador que las formas en el espacio tienen un proceso lumínico propio, tal como ocurre con los rosetones de una catedral gótica, ahora también con los soles del Casar del Museo Etnográfico», indica Laura Tirado.
Porque los soles del Casar que protagonizan la original exposición del 'Pérez Enciso' crean un juego de luces y sombras como lo hacen los rosetones en las catedrales, ofreciendo una visión diferente del propio espacio y de las muchas obras de arte que tienen cabida en él. Todo gracias a la iniciativa de la dirección del museo, a la comisaria de la exposición, que es la artista María Jesús Manzanares, y a la artesana que ha elaborado con mimo y dedicación los soles, Rosario Serrano. Ella ha rescatado las pequeñas creaciones que se utilizaban fundamentalmente para adornar las sábanas, toallas o enaguas, las ha descontextualización y ha creado soles individuales de tamaños variados para hacer posible una nueva concepción del espacio, como si se trataran de rosetones, para convertir el museo en una catedral.
Colaboración estudiantil
Los juegos de luces y sombras, junto con el formato circular del tejido, minuciosamente decorado, no solo trasladan al visitante a una catedral, sino que ofrecen la oportunidad de disfrutar del Etnográfico de otra manera diferente, contribuyendo además a engrandecer el contenido único que de por sí ya acoge este museo placentino y que Rosario Serrano conoce de sobra. No en vano, esta artesana es además guía voluntaria del Etnográfico.
«Llevo tres años porque me apasiona el mundo textil y este museo es único, tiene una gran variedad de piezas y todas son espectaculares», explica la artesana e investigadora.
Sus años de investigación y su conocimiento profundo del bordado la llevaron a interesarse por los soles del Casar. «Una amiga me mostró uno en una toalla y me impresionó, así que me puse a investigar y también a tratar de elaborarlo, aunque es una labor muy complicada», reconoce.
Pero ella lo ha logrado y no solo con soles pequeños, sino también los de gran tamaño que ha confeccionado a lo largo del último año «para que estuvieran listos para Las Edades del Hombre, para mostrar la similitud entre soles y rosetones, porque en ambos hay misterio y espiritualidad». Asegura que está satisfecha con el resultado, «me gusta mucho lo que hemos conseguido».
Una exposición especial que se completa con pequeños soles coloridos, a semejanza de las mandalas, que han sido elaborados por alumnos de María Jesús Manzanares, docente del Bachillerato de Artes en el Instituto Sierra de Santa Bárbara.
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