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Balsa La Maricana, que el pasado lunes liberó el equivalente a cien piscinas olímpicas.

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Balsa La Maricana, que el pasado lunes liberó el equivalente a cien piscinas olímpicas. Hoy

«La rotura de la balsa en Jarandilla deja a 60 familias muy comprometidas económicamente»

«Pido a las administraciones que colaboren en vez de tirarse los trastos a la cabeza, porque estamos en sus manos», claman los regantes de la zona

Jueves, 20 de marzo 2025, 20:56

La rotura de la balsa de riego La Maricana en Jarandilla de La Vera «deja a unas 60 ó 70 familias en una situación económica muy comprometida», afirma el presidente de la comunidad de regantes Jarandilla-Jarandilleja, a quien la fractura de la charca ha dejado sin agua para sus cultivos el próximo verano. «Es muy doloroso ver a socios y a compañeros quedarse en esta situación y que no podamos hacer nada», lamenta Benido Cañada, que asegura que «nosotros poco podemos hacer ya, estamos en manos de las administraciones». «Les pido a todas ellas -añade- que colaboren entre sí en vez de tirarse los trastos a la cabeza, que piensen en nosotros, los afectados, porque si trabajan coordinadamente, sí que nos pueden ayudar mucho».

Hay que recordar que el accidente ha motivado una discrepancia pública entre la Junta de Extremadura y la Confederación Hidrográfica del Tajo sobre las competencias de cada parte. El organismo gestor de la cuenca asevera que el responsable de la seguridad de la balsa es el Gobierno regional, al ser su titular, y que la charca está en situación irregular porque se construyó, en el año 1994, sin su permiso. Por su parte, el Ejecutivo autonómico mantiene que ha cumplido sus obligaciones y se pregunta cómo es posible «que hayan tenido que pasar treinta años» para darse cuenta de que la charca no está regularizada.

«Se verán afectados el 90% de los cultivos, son dos o tres años de trabajo los que hemos perdido»

Benido Cañada

Presidente de la Comunidad de regantes Jarandilla-Jarandilleja

Entre una y otra administración se sitúan los damnificados por la rotura, que son principalmente la comunidad de regantes Jarandilla-Jarandilleja, y tres propietarios (los dueños del taller El Cristo, que quedó anegado, y un tanatorio y una nave almacén en los que entró el agua). En menor medida, el Ayuntamiento, al caer un muro, y también la Junta de Extremadura, por los posibles daños a la carretera autonómica EX-119.

La comunidad de regantes agrupa a unas 120 familias, de las que entre 60 y 70 viven directamente de los cultivos, según apunta Cañada. Él explica también que de las 360 hectáreas, entre 120 y 150 son productivas, y el resto pequeños huertos familiares y parcelas sin explotar. La mayoría de las propiedades productivas tienen menos de cinco hectáreas, aunque las hay que superan la decena. En total, de estas tierras salen cada año unos 150.000 kilos de tabaco, en torno a 50.000 de higos y aproximadamente 30.000 de pimientos para pimentón, además de una cantidad menor de cerezas, según desgrana Benido Cañada, que esta semana se ha reunido dos veces con los comuneros. Los volverá a ver este viernes, en el que hay convocada una asamblea general.

«Hay jóvenes agricultores afectados»

«El 90% de las cosechas se han perdido», asegura el presidente de los regantes, que añade que «entre los afectados hay familias que llevan toda la vida dedicadas a estos cultivos, pero también jóvenes agricultores que han dado el paso de emprender, comprando terrenos y levantando naves, y que ahora se van a quedar sin ingresos. Van a necesitar ayudas económicas». «No hay alternativa a la balsa -afirma Cañada-. Hay otros dos o tres charcos, pero son muy pequeños y además no están comunicados con La Maricana«.

La rotura de la charca «hará que se pierdan dos o tres años de cultivos», apunta el representante de los comuneros, que recuerda que el pequeño embalse «se llenó hace aproximadamente un mes». «Un vigilante pasaba diariamente a verlo», afirma Cañada, que recuerda que él acompañó a los técnicos en la última inspección que se realizó a la charca, en el año 2022. «Fue el 23 ó 24 de septiembre de ese año, acompañé a los técnicos. Ese día se revisaron los dos túneles que hay debajo de la balsa. Uno recoge sus filtraciones y por el otro es el que encauza el arroyo. Entonces, los dos estaban bien». Además, el presidente de los regantes recuerda también que «la Junta limpió la balsa en el año 2016».

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